(5) ¡Qué emoción!

Era martes, pero no un martes cualquiera, era el día que había esperado durante cuatro largos meses.  Ese tiempo fue una eternidad para la madre primeriza. Le tocó su turno y la acostaron en una camilla.  El cuarto estaba frío, tal vez de esa misma forma sentía su corazón, era como si fuera a encontrarse…