(5) ¡Qué emoción!

Era martes, pero no un martes cualquiera, era el día que había esperado durante cuatro largos meses.  Ese tiempo fue una eternidad para la madre primeriza. Le tocó su turno y la acostaron en una camilla.  El cuarto estaba frío, tal vez de esa misma forma sentía su corazón, era como si fuera a encontrarse…

(4) Sorpresa

Maleta en mano montó el avión que la llevaría a realizar una hazaña que cambiaría el resto de su vida y lo hizo con mucha seguridad.  Leticia esperaba realizar un sueño que despertó en ella de manera inconciente, o tal vez por las presiones que había experimentado.  El caso fue que lo había decidido y…

Juego de amor

Sube y baja, sube y baja… No podía parar de mecerse  y entre carcajadas era evidente su felicidad. Era un capuyo que empezaba a crecer. A distancia se escuchaba la risa, era pícara y tierna a la vez. Y seguía en el sube y baja. Sí, la niña jugaba. La inocencia era su dueña cuando…

(3) Te tienes que ir

Los sentimientos de Leticia se debatían en una lucha, las emociones se mezclaban, por un lado estaba feliz con el logro de su amado, por el otro, pensaba en todo lo que había luchado para alcanzar sus metas. Irse con Joel era renunciar a todo lo que tanto trabajo le había costado y le producía…

(2) Nada te faltará

Leticia entró a su cuarto y se tiró en la cama. – Joel, si estuvieras aquí la historia quizás fuera distinta… -respiró profundamente-  ¿Y qué hago yo cediendo a la presión de mi madre? Han pasado tantos años…,  pensó. Casi una década después, el fantasma de Joel aún seguía ahí.  Las imágenes de lo vivido volvían…

(1) ¿Dónde está el amor?

Los capítulos se repiten una y otra vez, es un cuento que no termina. -Hija, deja ya de trabajar tanto y busca un hombre con el que puedas compartir tu vida.  Yo he envejecido y me gustaría saber que tienes un compañero cuando yo no esté. –Mami, tú siempre con tus pensamientos sobre la muerte…

(7) Qué nos queda

Los nervios hacían estragos, era el momento de despedirse.  Maia todavía tenía en su rostro las marcas de las lágrimas que había derramado.  Entonces, Rodrigo no pensó más y le dio otro fuerte abrazo.  En esos instantes solamente quería poder leer los pensamientos más profundos de Maia. – “Cuando estés lista para hablar, me llamas”. –…