Era la interrogante que tanto temía y la pregunta que todos se hacían. ¿Quién sería el padre de su bebé? Leticia trató de evadirla, no se sentía preparada para hablar sobre el tema.
- No sé cómo decirte. Es algo que no le he dicho a nadie, aunque todo el mundo lo sospecha. Lo único que puedo contestar es que estoy muy bien así, no hay un afortunado, como dices. Sí fue algo que estuve buscando. No es un accidente, voy a ser madre soltera.
Joel no sabía que decirle. En un segundo su mundo era distinto, sus ojos brillaban. La mujer que siempre había amado estaba frente a él. Era contradictorio, pues estaba embarazada, pero soltera. No lo podía creer. ¿Sería una señal? De momento sintió emociones de adolescente, estaba nervioso y una alegría inmensa llenaba su ser. No pudo evitar sonreir.
- No sé que decirte. Son demasiadas sorpresas a la vez. Primero, encontrarte. Segundo, que estés esperando un bebé y tercero que estés soltera. No pensé que me fueras a decir algo así y me he quedado sin palabras. Por cierto, ¿ya sabes si es nena o nene?
- No te preocupes, yo tampoco pensé que estaría teniendo un bebé sin casarme, pero así sucedió y lo importante es que viene saludable y me siento muy feliz y afortunada de ser su madre. Ahh y es un varoncito.
- ¡Un niño! Mi hija Lety le decía a su mamá que quería un hermanito y a mi me encantaría tener un hijo tuyo.
- ¡Joel!
Las miradas eran cada vez más profundas, ya llevaban horas hablando. Leticia no podía sostenerlas y bajó su cabeza porque sentía como que Joel quería desnudar sus pensamientos. Joel, acarició el rostro de ella y le levantó la cara. Fijó sus ojos en los de ella queriendo decir tantas cosas.
- Tú sabes que no he dejado de amarte. Me encantaría saber si sientes lo mismo.
Leticia no pudo contener el llanto, jamás pensó que la vida le estuviera dando la oportunidad de volver a estar en los brazos del único amor de su vida. Y quién mejor que Joel para ser el padre de ese hijo que fue a buscar al banco de esperma de la Universidad de Harvard.
- Joel, son tantas emociones, no sé que decirte. Sé que mi amor se ha mantenido tan vivo como aquel día que te fuiste, pero no sé qué pensar, esto no estaba en mis planes.
- Si donde hubo fuego, cenizas quedan, no tenemos nada más que buscar, vamos a darnos la oportunidad. Yo quiero ser el padre de ese niño que llevas en tu vientre, quiero darte mi corazón y mi vida entera, quiero envejecer a tu lado porque eres la mujer a la que siempre he amado. Esta semana vuelvo a Chile para terminar el proceso de la mudanza, pero verte me ha cambiado la vida y mis pensamientos están descontrolados. Esta vez no quiero perderte, esta vez no me lo perdonaría.
Joel se levantó y se puso de rodillas en pleno centro comercial.
- Lety, amor mío, quieres compartir tu vida conmigo, quieres perdonarme y que nos demos una oportunidad.
Leticia se puso de pie y le pidió que se levantara. Lo miraba y no podía creerlo. De pronto lo único que sintió fue el deseo de sentir los brazos de su amado y lo abrazó fuertemente.
- No sé si estoy haciendo lo correcto, hacen años que no sé de ti, espero no equivocarme, pero te amo Joel, te amo, y quiero intentarlo, quiero finalizar mi vida a tu lado.
[Este es el capítulo final del cuento ¿Dónde está el amor?, puedes leer la segunda parte Nada te faltará, la tercera parte Te tienes que ir, la cuarta parte Sorpresa, la quinta parte ¡Qué emoción! y la sexta parte ¿Quién es el afortunado?]











