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Archivar como 29 septiembre 2011

Rodrigo se preparaba para regresar a su Isla.  La guerra  finalizó para él. Ya su familia había recibido la noticia de que llegaría antes de tiempo.  La incertidumbre se apoderó de ellos.  ¿Qué pasaría realmente? ¿Cómo estaría Rodrigo en realidad?  La angustia no los dejaba vivir, ¿sería oportuno darle la noticia a Maia?  

La batalla se había tornado fuerte, una explosión afectó el buque.  De momento, los planes cambiaron, algunos marineros tendrían que quedarse.  Otros regresarían, pero no como lo tenían planificado.  Ese fue el caso de Rodrigo.  El ataque le había afectado.  Estaba herido, el dolor era fuerte, pero sabía que era una lesión que sanaría con el tiempo y no quería perder las esperanzas y la emoción que le producía el retorno. 

La estocada que le provocaba mayor sufrimiento fue esa última carta de su amada Maia. Aún así soñaba con el momento de pisar suelo boricua.  Las horas se tornaron lentas, pero llegó el fin de la escaramuza. De camino pensaba en todas las preguntas que quería hacerle a Maia y en las explicaciones que necesitaba.

La vida le había dado una segunda oportunidad y allí estaba, arrivando a San Juan. Toda la familia lo recibió llena de múltiples emociones.  Las lágrimas en sus ojos eran inevitables, la felicidad de tenerlo con vida y el sufrimiento de verlo herido se fundían entre los presentes.  Los besos, los abrazos y las palabras de amor rodeaban el ambiente. Rodrigo los saludó uno a uno a los que allí estaban.  Sin embargo, su vista buscaba a Maia. ¿Vendría a su encuentro?

La familia de Rodrigo le informó a Maia los detalles del recibimiento. Sin embargo, no podía tomar una decisión. Debatía  si, realmente, era oportuno que fuera a la actividad.  No podía dejar de pensar en la carta que le había enviado. 

- “¿La habrá recibido? ¿Y si se extravió? No, no puede ser, las cartas siempre le llegaban.  ¿Qué hago? ¿Me esperará allí?, ¿Cómo habrá llegado?, ¿Cómo estará su herida?”, eran algunas de las preguntas que divagaban en la mente de Maia.

La celebración por la llegada de Rodrigo siguió en su hogar, donde llegaron más amigos y familiares.  Las horas seguían pasando y Maia no aparecía.  Rodrigo pensó en buscar el papel arrugado donde aún guardaba sus datos, mientras estuvo en el buque no tuvo comunicación telefónica y se cuestionaba si debía llamarla. 

- “Merezco una respuesta”, pensó.

Ya era tarde y las visitas se despedían.

- “Rodrigo”…

- “Maia“…

No hubo palabras, todo lo que había planificado se derrumbó. Ambos se fundieron en un extenso abrazo, entre lágrimas.  Maia bajó su cabeza, como aquel primer día.

- “Rodrigo estoy feliz de verte bien”, dijo Maia con su particular timidez.

Hubo un silencio, los pensamientos encontrados de Rodrigo y la emoción de volver a verla se mezclaban en sus entrañas. Sin alzar su vista Maia intentó pronunciar algunas palabras, pero no podía, los sentimientos la traicionaron.  Tendrían mucho que hablar, mas no sabían cómo empezar.  Se miraban, lloraban, reían, era una sensación muy extraña para dos corazones que se amaban.

[Esta historia continuará...]

Esta es la quinta parte de la serie de cuentos de amor y ruptura, puedes leer la primera, segunda, tercera y cuarta parte del cuento en los siguientes enlaces:

1. Cartas de amor y ruptura

2. Cartas y recuerdos

3. Letra a letra

4. Una guerra interior

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La sonrisa es para compartirla con los demás.  De eso estoy convencida.

He tenido momentos en que me he sentido un poco triste.  Sin embargo, cuando pasa por mi lado algún desconocido y sonríe me puede transmitir su alegría.  Es mágico lo que se puede sentir, en ese momentos puede cambiar el estado de ánimo por completo.

Estoy tan segura que detrás de una sonrisa se esconde mucho y se dice tanto.  La sonrisa hermosea la cara y ese rostro es el reflejo del alma.  Pero, ¿qué sucede cuando la sonrisa se finge? 

Y no estoy diciendo que una sonrisa fingida no es importante porque soy de las que pienso que cuando no sientes hacer algo puedes decidir hacerlo y todo cambia.  O sea, que puede que comiences por aparentar una sonrisa, pero al final puede convertirse en una real, que salga de lo profundo del corazón.

Me llaman la atención los payasos y no me malinterpreten, no estoy diciendo que la sonrisa de ellos sea fingida.  Sin embargo, un payaso debe reir.  Inclusive, muchos dibujan una sonrisa en su rostro que ocupa gran parte de la cara.  El próposito es contagiar a los demás con la risa.  Te has preguntado, ¿cómo se sentirá realmente ese payaso?  ¿estará sufriendo alguna crisis? ¿qué hay detrás de su sonrisa?

La responsabilidad del payaso es bien importante, la alegría de otros depende de él.  Mi mamá cantaba una canción que hablaba de que muchos son como el payaso que ríen, pero por dentro van llorando, tratando de ocultar su cruel fracaso.  Estoy segura que en algún momento de tu vida te has sentido así, como un payaso, pero en el fondo lo menos que quieres es sonreir.

Detrás de la sonrisa escondes tus derrotas, tristezas, enfermedades y tantas otras cosas que pueden causarte dolor.  En la entrada   Hasta morir de la risa compartí contigo las razones por las cuales debes reír y los beneficios que tiene el hacerlo. 

Hoy solamente quiero decirte que en medio de tu sufrimiento sonrías, aunque bajen lágrimas por tu rostro, la sonrisa te ayudará a enfrentar los problemas de una forma distinta.

Recuerda que, si el payaso pierde su sonrisa lo pierde todo, esa es su razón de ser.  Aún cuando no sea sincera, en su cara se dibuja una sonrisa.  Puede que su corazón esté llorando, pero la máscara le ayuda a disimularlo. No te pido que utilices una máscara, mas la actitud con la que enfrentas las situaciones de la vida puede hacer una diferencia en el resultado final.  Si ríes lo suficiente llegará el momento en que te saldrá de manera natural y detrás de tu sonrisa habrá felicidad.

Cuéntame, ¿te has sentido como un payaso en alguna ocasión? ¿qué escondes detrás de tu sonrisa?

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Luego de enviar la carta final, Maia se había encerrado en su cuarto, no contestaba llamadas ni quería ver a nadie.  Su corazón estaba desecho, pero tenía que enfrentar su realidad.  Después de todo, fue ella la que había tomado la decisión. 

Habían pasado algunas semanas y no llegaba respuesta de Rodrigo.

- “¿habrá recibido mi carta?, ¿cómo reaccionaría?, ¿qué pensará?“, eran algunas de las preguntas que retumbaban en su mente.

 El encierro al que se había sometido y la incertidumbre de conocer lo que había sucedido con Rodrigo la tenía desesperada.  Callar ya no era una opción, por lo que fue a visitar a Sofía, su amiga del alma. Ella siempre había estado a su lado y la apoyaba en todo.

-”Maia, ¡qué sorpresa! Hace días que no sabía de ti”, expresó Sofía al recibir a su amiga.

Maia intentó ser fuerte, pero no pudo contener el llanto.  Entonces, trató de explicar su desaparición.  Así comenzó a contarle a su amiga lo que había escrito en su última carta.  Sofía no entendía por qué Maia había decidido terminar la relación con Rodrigo.  Ella mejor que nadie conocía el amor que había nacido, a pesar de la distancia y de lo poco que habían compartido.

- “Amiga por favor, ¿qué es lo que pasa?, ¿qué te hizo?, ¿por qué lo dejaste?, ¿dónde quedó el amor que decías tener?”, le cuestionó Sofía.

Los sollozos se hacían cada vez más fuertes y con la voz quebrada comenzó a compartir su dolor.

- “Tengo que decirte la verdad, Rodrigo no se enamoró de mí. Él está enamorado de otra”.

-”No puede ser…, yo leí cada una de sus cartas, él está loco por verte, ¿recuerdas sus últimas palabras?”, insistía Sofía.

-”Fue esa carta la que me hizo ver la realidad, ahí está clara su confesión, el amor que siente no es por mí“.

Sofía miró a Maia muy desconcertada, abrió sus ojos como lumbreras y le reclamó:

- “¡Me vas a volver loca! Cómo dices eso, si yo la leí y te decía lo mucho que te amaba, que quería compartir el resto de su vida contigo”.

-”Recuerdo claramente sus palabras, decía que estaba enamorado de mis versos, de cada carta…“, hubo una pausa, fue lo único que pudo decir mientras secaba sus lágrimas. 

- ¿y…?, continuó Sofía, esperando una respuesta lógica.

- “El está muy enamorado, pero no de mí. Rodrigo te ama a ti”, le reclamó Maia a Sofía con gran frustración.

 

Esta es la cuarta parte de la serie de cuentos de amor y ruptura, puedes leer la primera, segunda y tercera parte del cuento en los siguientes enlaces:

1. Cartas de amor y ruptura

2. Cartas y recuerdos

3. Letra a letra

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Rodrigo despertó al día siguiente y volvió a leer la carta de Maia.  Su incredulidad era tal que decidió guardar esas palabras y tomar en sus manos una de las misivas que ella le había enviado anteriormente.

-       “Solamente espero el momento de volver a verte. Nunca había sentido la necesidad de pasar mi vida con alguna persona hasta que llegaste tú.  Te amo tanto que le dije a mis padres que querías conocerlos y hablarles de nuestra relación.  Tu amor me ha hechizado y despierto todos los días frente al muelle de San Juan, revivo cada instante junto a ti, todavía siento tus labios en los míos, no puedo dejar de pensarte…”.

-       “Leí en voz alta para convencerme de que estaba equivocado, la carta que llegó no era para mí, no podía ser que tanta ilusión se terminara así porque sí”.

Entonces vinieron a su mente las palabras de Gustavo, 

-       “¿habría sido un presagio?”

 Hubo dudas en su interior.  Lo único que lo mantendría de pie era la esperanza de volver a verla y sostenerla en sus brazos.  Ya faltaban pocos meses y se negó a aceptar la separación, decidió borrar esa última carta.  No le quiso contestar, pues quería tenerla frente a él, mirarse en sus ojos y leer a través de ellos los pensamientos de su corazón.

Recordó algunas estrofas de lo que le escribió a Maia antes de recibir aquella comunicación.

-  “Me enamoré de tus versos, de la pasión y el amor que transmite cada letra de tus cartas. Todo este tiempo que he vivido lejos de ti y de mi familia lo he podido soportar gracias a las palabras que me escribes y a la esperanza de volver a verte y que esta vez me quede junto a ti para siempre. Quiero despertar a tu lado y que me digas frente a frente cada pensamiento que sale de tu interior, deseo tener en mis brazos a la mujer que escribe las cartas que me alientan y me llenan de vida”.

Nunca había salido de su corazón tanto amor y jamás lo había plasmado en un papel.  Miles de pensamientos se enfrentaban en su mente, pero no encontraba una respuesta. La única esperanza de Rodrigo era que faltaban unas semanas para regresar y entonces iría tras la verdad.

Esta es la tercera parte de la serie de cuentos de amor y ruptura, puedes leer la primera y segunda parte del cuento en los siguientes enlaces:

1. Cartas de amor y ruptura

2. Cartas y recuerdos

Gracias a la edición de Laura Busheé que colaboró para que el cuento esté en el formato correcto.

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Hace unos meses comencé con el reto de  hacer una lista de las 100 cosas que quiero hacer antes de morir.  Cientos de personas han visitado el escrito y tengo varios comentarios en el que indican que se quedaron esperando ver mi lista.  En el artículo anterior compartí un poco sobre el proceso que utilicé para llegar a construir la lista y mencioné algunos de mis deseos.

En esta ocasión incluiré muchas cosas más, pero lo haré por categorías.  La lista fue revisada porque en unos meses suceden situaciones inesperadas que te obligan a repensar cuál será tu futuro y cuáles serán las prioridades en la vida.  Ahora bien, quiero que quede claro que me siento muy feliz y realizada con lo que he logrado.  Si me tocara partir de este mundo me iría tranquila, pero mientras tanto, deseo superarme y cumplir con estas metas o sueños. Tengo que confesarte que me cuesta trabajo abrir mi corazón y desnudarlo de esta manera.

Puede que no estés de acuerdo con varias de las cosas que escriba, algunas tienen gran valor para mí como persona y otras son simples caprichos.  De todos modos, aquí está la lista:

Satisfacción personal y legado

  1. Escribir libros de autoayuda, espirituales, profesionales y de historias de éxito.
  2. Llegar a mi peso ideal.
  3. Hacer una rutina de ejercicios y cumplirla.
  4. Crear estrategias para aumentar las visitas y la participación de lectores a mis blogs.
  5. Tener hijos.
  6. Conocer a familiares por parte de madre y padre que viven fuera del País.
  7. Conocer a personalidades como: Joyce Meyer y Nelsón Mandela.
  8. Ayudar económicamente a mi falmilia.
  9. Ver la nieve caer.
  10. Escribir una autobiografía.
  11. Dejar organizado mi velorio.
  12. Escribir poemas y canciones.
  13. Grabar un disco.
  14. Aprender a tocar bateria.
  15. Pintar cuadros.
  16. Aprender a nadar.
  17. Estar en el juego final de la NBA.
  18. Hacer una fogata en la playa.
  19. Adoptar un niño o niña.
  20. Bañarme en una cascada.
  21. Patinar sobre un lago congelado.
  22. Permanecer en la playa para ver el amanecer junto a la persona amada.
  23. Nadar con delfines.
  24. Ir en bicicleta de un pueblo a otro.
  25. Tener una persona que realice las tareas domésticas en el hogar.
  26. Tener carteras de todos los colores.
  27. Acampar.
  28. Plantar un árbol.
  29. Hacer un castillo de arena.
  30. Hacer un poemario.
  31. Hacer una antología de cuentos.
  32. Hacer un muñeco de nieves.
  33. Actuar en una película de Hollywood.
  34. Tener mi programa de radio.
  35. Tener mi programa de televisión.
  36. Tener un blog en un periódico nacional.
  37. Perdonar a todas las personas que me han herido.
  38. Sanar todas las heridas del pasado.
  39. Aprender a jugar golf.
  40. Bucear.
  41. Jugar con canguros.
  42. Ir a un restaurante bien caro.
  43. Ir a una boda real.
  44. Participar en un concurso de belleza que mida también la inteligencia.
  45. Ser la gobernadora o presidenta de Puerto Rico.
  46. Aterrizar en un glaciar.
  47. Tirarme de un paracaídas
  48. Ir de vacaciones a un rancho
  49. Montar a caballo
  50. Grabar videos de autoayuda
  51. Tener un mono de mascota
  52. Ir a un jardín de girasoles
  53. Desarrollar e impactar la vida de muchos líderes

Crecimiento profesional

  1. Fundar y dirigir una empresa
  2. Ser una reconocida escritora, bloguera, conferenciante y motivadora (que ofrezca talleres, seminarios y conferencias)
    1. Dar una conferencia en el estadio de los Yankees y que esté lleno a capacidad 
  3. Fundar y dirigir una fundación u organización sin fines de lucro que apoye a diferentes causas sociales
  4. Fundar y dirigir un centro de consejería
  5. Producir un evento masivo para mujeres
  6. Producir un evento masivo para jóvenes

Capacitación académica

  1. Tomar el examen de grado, hacer la tesis para terminar mi grado doctoral.
  2. Aprender varios idiomas
  3. Hacer una certificación de consejería
  4. Tomar seminarios y talleres sobre los temas que trabajo en mi blog.

Viajes

  1. Regresar a:
    1.  México
    2. California
    3. Texas
    4. Disney con toda la familia
    5. Las Vegas
  2. Visitar:
    1. Argentina
    2. Costa Rica
    3. Panamá
    4. España
    5. Francia
    6. Venecia (navegar en las góndolas)
    7. China
    8. Egipto
    9. Israel
    10. Australia
    11. Las Amazonas
    12. Rusia
    13. Turquía
    14. Dubai
    15. El Yunque
    16. Un volcán
    17. Hawaii
    18. Vieques
    19. Culebra
    20. Cuba
    21. La Luna
    22. Isla de Mona
    23. Una isla privada
  3. Ir de crucero a:
    1. Alaska
    2. El Mediterráneo
    3. El Caribe con toda la familia
  4. Hacer un viaje misionero.
  5. Viajar en globo sobre los viñedos de California
  6. Volar en helicóptero sobre el Gran Cañón
  7. Volar en helicóptero sobre el Machu Pichu

Vida espiritual

  1. Desarrollar nuevos talentos
  2. Formar un ministerio para jóvenes
  3. Formar un ministerio para mujeres
  4. Aprender más de la palabra de Dios
  5. Impactar vidas que puedan ser salvas

Bienes materiales y estabilidad económica

  1. Comprar una guagua (autobús)
  2. Aumentar mis ingresos (ganar más dinero)
  3. Tener una casa espaciosa con “walking closet”
  4. Saldar mis deudas, que gracias a Dios no son muchas
  5. Tener el dinero necesario para cubrir mis gastos, apoyar mi familia y ayudar las causas que me gustan
  6. Comprar una casa para mis padres
  7. Tener un avión privado

Ciertamente tengo cosas que realizar a nivel sentimental y para disfrutar con mi pareja, pero esas las guardaré para mí.  Bueno, tal vez me animo y las publico más adelante en una entrada dedicada a cosas que quiero hacer con mi pareja antes de morir.  

Te reitero que resultó sumamente divertido descubrir que me faltan más de 100 cosas por hacer antes de morir.

Vuelvo a decirte: ¡Anímate, haz tu lista!  y cuéntame ¿cuáles son algunas de las cosas que quieres hacer antes de morir?

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