Un viernes cualquiera

[Por Elizabeth Vargas] Esa noche las horas corrieron y el sueño no llegó. Recuerdo que la creatividad se apoderó y lo único que podía era dejarla fluir. Al fin, comencé a dormitar y me dí un espacio para descansar. Horas después, allí estaba nuevamente, detrás del teclado, con una emoción indescriptible.

(7) Qué nos queda

Los nervios hacían estragos, era el momento de despedirse.  Maia todavía tenía en su rostro las marcas de las lágrimas que había derramado.  Entonces, Rodrigo no pensó más y le dio otro fuerte abrazo.  En esos instantes solamente quería poder leer los pensamientos más profundos de Maia. – “Cuando estés lista para hablar, me llamas”. –…

(6) No hay palabras

Todos los sucesos apuntaban a una velada mágica para Rodrigo, allí estaban las personas más importantes en su vida, incluyendo a Maia, a pesar de las sensaciones que experimentaba al tenerla frente a él. La miraba y no lo podía creer, pero su lucha interior era más fuerte y quería explotar… – “Realmente no quiero prolongar…

(5) Fin de la escaramuza

Rodrigo se preparaba para regresar a su Isla.  La guerra  finalizó para él. Ya su familia había recibido la noticia de que llegaría antes de tiempo.  La incertidumbre se apoderó de ellos.  ¿Qué pasaría realmente? ¿Cómo estaría Rodrigo en realidad?  La angustia no los dejaba vivir, ¿sería oportuno darle la noticia a Maia?   La batalla se había tornado…