¡Tengo miedo, mejor dicho terror!

De momento hay un niño o una niña en un rincón, contra la pared, tiene sus manos en la boca, se come sus uñas, hay lágrimas en sus ojos y lo que siente no podría explicarse con palabras. La seguridad no existe, se siente desprotegido(a), no sabe qué ocurrirá.  Es un vacío inmenso, que desespera…

¿Dónde está tu niño(a)?

La inocencia con la que viviste, la pasión que experimentabas al realizar actividades sencillas y la ilusión que provocaba el solo hecho de despertar, no tienen que morir. La creatividad que te llevaba a hacer “de tripas, corazones” y la felicidad que provocaba ese viaje a lo fantástico e inimaginable, no tienen que desaparecer.