Una guerra sin tregua: ¿gorda o flaca? (2da parte)

¿Cuál es el problema? Mirarme al espejo no me producía ni alegría ni tristeza. Yo conozco mi valor, ya lo he explicado anteriormente, mas en lo profundo de mi ser no estaba satisfecha con mi peso.  A veces prefería no tener que enfrentarme a la Elizabeth que se reflejaba en el espejo, pues no era…