El perro de mi vida

La paternidad y maternidad suele ser el estado más esperado por muchos. Algunos tienen el privilegio de procrear hijos, otros los adoptamos. El mío tiene cuatro patas y me ha brindado tres años de felicidad. Ya les había hablado de Giuliano en otro de mis escritos, pero podría hablarles mil veces más. Es una de las experiencias más gratificantes de mi vida. He podido experimentar el amor en otra dimensión.

En las últimas semanas he estado bastante sensible con el tema de la maternidad perruna. Recientemente he visto algunas películas que me han revolcado los instintos maternales. Una de ellas me destrozó el corazón y es basada en una historia real, se llama Hachi por si le interesa verla. Sin embargo, algo más fuerte que una película es ver frecuentemente en las redes sociales cómo se pierden perros y la búsqueda de ellos.

violeta

Violeta y sus cachorros

Tengo dos amigos que vivieron la angustia de que sus perros desaparecieran la semana pasada. Una de ellas fue Violeta, una poodle muy querida a la que conozco, pues su papá Johnny se la lleva a trabajar a su salón de belleza. Cuando vi que la estaban buscando me angustié mucho y le pedí a Dios que apareciera pronto. Igualmente ocurrió con Hemingway, el perro de mi amiga Mildred. Afortunadamente ambos aparecieron gracias a los buenos samaritanos. Las redes sociales jugaron un papel muy importante. Fuimos muchos los que conmovidos por sus historias compartimos la información de sus búsquedas. La solidaridad de los puertorriqueños es impresionante y eso nos llena de esperanza.

Eso me remontó al año pasado. Dejé a Giuliano bajo el cuidado de mi papá mientras estaba en el hospital con mi mamá. Papi abrió la puerta y Giuliano se salió del apartamento. Iban a ser las 6:00 de la mañana cuando recibo una llamada del condominio, era el guardia. Me asusté mucho y por poco infarto cuando me dijo que se había encontrado a Giuliano en una ronda. Solamente pensé en lo que le pudo haber pasado si se hubiera salido del condominio. El corazón se me hizo pedazos. Gracias a Dios la historia tuvo un final feliz, pues Giuliano tiene su chapita con su nombre y mi número de teléfono.

Mildred

Hemingway

Tanto Violeta como Hemingway están con sus respectivos padres que los aman con todo el corazón. La historia de Violeta, particularmente, ha sido reseñada en periódicos, programas televisivos y ya cuenta con un fan page en Facebook. Ella ya está reunida con sus tres cachorros. Su papá Johnny decidió utilizar esa experiencia para apoyar la causa de los perros sin hogar y eso hay que aplaudirlo. Yo puedo decirles que antes de tener a Giuliano le tenía miedo a los perros, jamás imaginé que fuera a tener uno. Sin embargo, hoy puedo decir que Giuliano es el perro de mi vida y que espero que vivamos muchos años juntos.

 

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5 comentarios en “El perro de mi vida

  1. Mis hijos adoptivos son felinos pero comparto tu sentir, es muy gratificante proteger y darle un hogar a una mascota, ojalá la gente fuera más considerada con sus animalitos. Por cierto, he vuelto a wp después de algún tiempo y me da mucho gusto saber que sigues x aquí! Saludos!

    • Definitivamente, las mascotas son una bendición. Yo también estuve desaparecida, llevo algunos meses de vuelta. Creo que son ciclos en la vida de los blogueros. Así que me alegra que estés de vuelta. Nos seguimos leyendo.

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