No te olvides de mí

Me miró y yo no estaba en su memoria. Sentí que mi corazón se hacía pedazos. Era imposible que no supiera quién soy y lo que significaba en su vida. Ocurrió en más de una ocasión y lo único que yo rogaba era que no fuera permanente, que volviera a recordar. En nuestra existencia hay amores muy variados. Algunos son temporeros, otros quedan grabados para siempre en nuestros corazones. Sé que muchos estarán de acuerdo conmigo cuando les diga de qué clase de amor quiero hablarles. Su amor es incondicional, su vida la dejó a un lado para dedicarse a nosotros. Todavía recuerdo mis años de infancia cuando llegaba de la escuela como una misma cotorra. Hablaba sin parar mientras ella cocinaba, casi la volvía loca con mis cuentos.

Mami siempre se preocupaba por hacernos un banquete. Ya de adultos se desvivía cuando íbamos a visitarla, preparaba sus mejores platos para complacer nuestro paladar y no podía faltar el postre. Siempre fue nuestra diseñadora, nos cosía los mejores vestidos. Entre ella y mi prima cosieron mi primer traje de novias. Una de las características que mejor la describe es el servicio, se daba sin medidas, sin esperar nada a cambio. Todo el mundo era primero que ella.

En los últimos años su salud se ha deteriorado. Hace como una década le diagnosticaron Alzheimer y comenzó su tratamiento. En los últimos dos años la han tenido que intervenir quirúgicamente y se ha complicado de manera que ha estado tres veces en cuidado intensivo.  Han sido esos episodios los que la llevaron a que, en varias ocasiones, se olvidara de mí. El año pasado, estando en el hospital y luego en mi casa, no sabía que yo era su hija. El mundo se me vino abajo. La enfermera que la atendía le decía que yo era su hija y ella no lo aceptaba. Sin embargo, cuando le preguntaba los nombres de sus hijos los mencionaba todos, incluyéndome a mí. Gracias a Dios fue algo temporero. El doctor nos dijo que podía ocurrir cuando la persona la sacaban de su entorno. Sin embargo, aunque digan que es normal en esa condición, uno no está preparado para enfrentar ese momento.

Ahora hablamos por teléfono, pues nos separan casi 12 horas de vuelo en avión. No es fácil, pues ella está encamada y no puede valerse por si sola. La vida le cambió en un año y todavía no lo puede asimilar. Yo solo le pido a Dios que la ayude y la sane. A ella lo más que puedo decirle es: “mami, no te olvides de mí”.

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10 comentarios en “No te olvides de mí

  1. Hoy he encontrado tu blog, he pasado un rato largo recorriendo las entradas y me ha encantado lo que he leído. Esta entrada especialmente me llegó al alma, nunca he pasado por esa situación pero siempre he pensado que algún día podría suceder… Un saludo!

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