¿Quién manda? No cedamos el control.

¿A quién no le gusta tener poder? El mandar, ejercer presión y autoridad sobre los demás, el ambiente y las cirscunstancias es el deseo de muchos.  La capacidad de luchar y vencer viene de forma innata en cada uno de los seres vivientes y se da en todas las facetas de la vida. En algunos momentos, se puede perder una batalla, pero tratamos de seguir hasta ganar la guerra. ¡Queremos y luchamos por tener el control!

Sin embargo, hay un campo que deberíamos dominar y tener todo el control en nuestras vidas.  Sin embargo, resulta, en muchas ocasiones, el más difícil. ¿Cuántas veces las emociones nos controlan? Se supone que sea a la inversa, nosotros debemos controlarlas, pero ¡qué complejo es!

La Real Academia Española define la emoción como “alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática“. Es importante destacar una palabra: pasajera o sea que no es permanente.

Happy people

Las emociones son parte de nuestra vida y son necesarias. Precisamente son esos sentimientos los que nos recuerdan que estamos vivos. Sin embargo, no hay tal cosa como emociones buenas y malas. Todas las emociones cumplen un rol importante y tienen una razón de ser. Algunas son: alegría, tristeza, coraje, miedo, amor. Por ejemplo, cuando tenemos una pérdida es inevitable sentir tristeza y expresarlo a través del llanto. Muchas personas en su afán de ayudar quieren que se reprima esa emoción y tienden a recomendar que no se llore. Tengo que desmentirlos porque llorar también hace falta y nos ayuda a sanar. Claro, todo tiene cierta medida. En el momento en que la tristeza se apodera y las lágrimas no dejan de bajar, pasan las semanas y los meses y esa emoción no se va, tienes que buscar ayuda. Ahí es que tenemos que preguntarnos ¿quién manda? No puedes perder el control.

Algo que es esencial comprender es que todo en exceso hace daño. Podemos sentir ira y coraje en muchos momentos de la vida. Sin embargo, qué hacemos con esas emociones es lo que determinará cuán positiva o negativa redundará. Las acciones son las que pueden causar daño. El dominar las emociones nos ayuda a tener relaciones más exitosas, ya se en el plano personal como profesional. Una emoción mal manejada puede destrozar nuestro entorno porque nuestras acciones repercuten en los que nos rodean. Por lo tanto, no importa cuál sea la emoción lo fundamental es que tú estés en control.

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2 comentarios en “¿Quién manda? No cedamos el control.

  1. Ya de por si, nos cuesta poder controlar nuestras emociones pero si encima tienes una extorsión día a día, a que tener un control sobre humano para no liar un altercado.
    Gracias por tus letras que me ayudan a seguir adelante.
    Besos niña

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