Conectados, pero no comunicados

¿Irónico? Pues sí, en un mundo con tantos métodos de comunicación y pareciera que no nos podemos comunicar. ¿Has entrado a un restaurante a comer y todos los que están en una mesa están sumergidos en aparatos electrónicos? Así vivimos. Hasta para ir al familia tecnologíabaño cargamos con el celular, la tableta o cualquier equipo de juegos de video. En ocasiones estamos en la misma casa y en vez de hablar frente a frente utilizamos las redes sociales y hasta el celular para textear o llamar a los miembros de la familia. Estoy segura que conoces personas así y sabes que no estoy exagerando. Lo más lamentable es que hasta los bebés ya vienen con el celular y las tabletas en las manos.

Cada día la tecnología avanza, tenemos más alternativas para mantenernos conectados con los seres amados y también con las personas con las que interactuamos en otras facetas, como lo son las relaciones laborales. Tenemos el último celular que salió al mercado, la tableta, la laptop y estamos en todas las redes sociales que puedan existir. Eso nos da la oportunidad de compartir con más frecuencia con las personas que ocupan un lugar importante en nuestras vidas. Ciertamente, la Internet y los aparatos tecnológicos son una bendición y de eso hablé en una publicación anterior. ¿Pero hasta qué punto nos distancian?

La vida nos lleva a prisa y la tecnología mucho más. Nos levantamos y ya tenemos el celular en las manos.  Contestamos mensajes de texto, comentamos publicaciones en las redes sociales y así seguimos el resto del día. Entonces, lo que se supone que te facilite el vivir puede convertirse en una atadura, en una esclavitud. Y tristemente puede destruir hasta las relaciones. ¿Cuánto tiempo puedes pasar sin tener algún aparato tecnológico en tus manos? ¿Puedes comunicarte sin usar uno de ellos? Sí, me refiero a que saques tiempo para hablar frente a frencomunicación socialte, sin interrupciones. No es posible que vivamos conectados tecnológicamente y hayamos perdido la conexión emocional, el deseo de mirarnos a los ojos, agarrarnos las manos, darnos un abrazo y así saber lo que siente esa otra persona. Eso sin contar que todos los detalles para los seres amados no deben ser virtuales. También una carta a puño y letra, una postal y unos chocolates pueden hacerle saber a esa persona cuánto piensas en ella y cuánto la amas.

¿Qué tal si nos desconectamos de la tecnología y nos conectamos con los humanos, con la naturaleza y con nuestro ser? Aprendamos a vivir conectados y comunicados con los que amamos. No se trata de odiar o rechazar la tecnología, sino de utilizarla sabiamente.

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7 comentarios en “Conectados, pero no comunicados

  1. Es muy cierto con el dichoso móvil, cada vez hay menos comunicación
    familias enteras dedicadas a este terrible aparato.
    Feliz lunes ,bella

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