Un viernes cualquiera

[Por Elizabeth Vargas] Esa noche las horas corrieron y el sueño no llegó. Recuerdo que la creatividad se apoderó y lo único que podía era dejarla fluir. Al fin, comencé a dormitar y me dí un espacio para descansar. Horas después, allí estaba nuevamente, detrás del teclado, con una emoción indescriptible. Anuncios