Del árbol caído todos hacen leña

Lo dice un refrán y lo podemos observar en diferentes momentos de la vida. “Del árbol caído todo el mundo hace leña“.  Nos duele cuando somos nosotros los que estamos en el piso y los demás en vez de extendernos la mano nos empujan y nos aplastan para que no podamos levantarnos.  Pero qué pasa…

¿Dónde está tu niño(a)?

La inocencia con la que viviste, la pasión que experimentabas al realizar actividades sencillas y la ilusión que provocaba el solo hecho de despertar, no tienen que morir. La creatividad que te llevaba a hacer “de tripas, corazones” y la felicidad que provocaba ese viaje a lo fantástico e inimaginable, no tienen que desaparecer.