(7) Qué nos queda

Los nervios hacían estragos, era el momento de despedirse.  Maia todavía tenía en su rostro las marcas de las lágrimas que había derramado.  Entonces, Rodrigo no pensó más y le dio otro fuerte abrazo.  En esos instantes solamente quería poder leer los pensamientos más profundos de Maia.

– “Cuando estés lista para hablar, me llamas”.

– “Sí, lo haré”.

Maia prosiguió sin mirar atrás.  Esa madrugada no pudo dormir, solamente quería que amaneciera.   En la pared estaba el reloj marcando las horas, que pasaron lentamente…  Ya quería llamar a su amiga,  quién mejor que Sofía para escucharla.

Eran las 9:00 de la mañana, Sofía escuchó el timbre de su teléfono y contestó todavía medio dormida.  Era Maia, al escucharla solamente  recordó la confesión que le había hecho y que todavía no había podido procesar. Maia le explicó la razón de su llamada, comenzó a actualizar la historia y le contó de su encuentro con Rodrigo.  Así pasaron algunas horas debatiendo si debía decirle la verdad a él.

– “Amiga, todavía no sé qué decirte, tú debes decir si vale la pena callar…  Aunque, creo que estás exagerando un poco al pensar en la reacción de él…  Ya verás que ahora con la llegada de Rodrigo todo cambiará…, podrás demostrarle el amor que sientes”, trató de animarla Sofía.

Maia no estaba tan segura de cuál sería la respuesta de Rodrigo al conocer los detalles de lo ocurrido.  Antes de llamarlo quería sacar el dolor que sentía por la impotencia de no haber conquistado el corazón del hombre que amaba. Luego de unas horas, tomó el teléfono y marcó…

– “Rodrigo”

-“Maia, eres tú

-“¿Crees que podamos encontrarnos?

-“¿Te parece bien esta noche a las 7:00 frente al muelle?“.

-“Allí nos vemos”.

Se acercaba el momento, Maia seguía dilucidando qué le iba a decir.  Rodrigo llegó temprano y se sentó frente al muelle, ese lugar mágico donde se dio el primer encuentro.  Unos minutos después se acercó ella y se saludaron con algo de temor.  Él la vio más radiante y bella que el primer día, su corazón latía fuertemente, pero no quería desenfocarse.

-“Entonces, ¿ya pensaste lo que me vas a decir?”

– “Veo que te intriga conocer mi respuesta Rodrigo.  Deja ver cómo te lo digo porque no tengo el valor para engañarte, no está vez.  Ya te dije que te mentí en la carta y que te amo, pero…”

-“Sí Maia, eso ya me lo dijiste, pero no aclara mis interrogantes, quiero saber ¿qué pasó?”, interrumpió Rodrigo.

– “Aunque no lo creas, tú no estás enamorado de mí”, trató de explicarle Maia.

– “¿De qué hablas? Estás enredado las cosas. Tú no leíste mis cartas…, mejor no pude abrir mi corazón para expresarte lo que siento…”, irrumpió Rodrigo.

– “Si me permites, te puedo decir… – hubo una pausa y un respiro profundo – Esas cartas que recibiste podían transmitir lo que siento por ti, pero yo no las escribí…”

Ni los ataques de la guerra, ni la herida que le causó ese último suceso antes de regresar, habían logrado despertar en Rodrigo emociones tan profundas y dolorosas.  No podía creer lo que estaba escuchando, era una mezcla de incredulidad, intriga y frustración.  La pasión y el amor que habían crecido en su corazón durante esos meses eran solo una mentira.

“¿Cómo?, ¿por qué no las escribiste?,¿quién las escribió?  ¡Por Dios, Maia…! – exclamó – primero me dices que no me amas, luego me dices que si me amas, ahora dices que no escribiste las cartas… Con tantas mentiras… ¿cuál entonces es la verdad?, ¿qué nos queda?, ¿qué clase de amor es el que dices sentir?”

Maia comenzó a sentir que el aire le faltaba, no sabía cómo esclarecer tanto enredo.  En el fondo de su corazón empezó a experimentar un vacío, una angustia muy profunda.   Sus inseguridades habían podido más que el amor, una vez más.  Su timidez y sus reservas la condenaban a fracasar en cada relación, no tenía suerte en el amor. 

Cuando Maia recibió la primera carta de Rodrigo y leyó cada una de las palabras, quiso decir tantas cosas, pero  no podía contestar con letras tan profundas, le faltaba la musa aunque todo su ser vibraba de emoción.  Sofía tenía el don de transmitir lo que anidaba en su corazón y esa fue la única solución que encontró para enamorar a Rodrigo.  Nunca había tenido tanto valor para enfrentarse con la verdad, como hasta ese momento, no era capaz de superar sus miedos y mostrar lo que escondía en sus adentros.

– “Mis palabras no son como las tuyas, no sabía qué decirte para que pudieras entender lo que había en mi corazón, lo siento…”, fueron sus últimas palabras.

Luego de pronunciar esas letras comenzó a alejarse, sin despedirse, ni siquiera podía mirar a los ojos a Rodrigo.

– “Lo único que quería era conocerte, saber quién era esa chica tímida a la que le robé el beso… y, ¿qué hiciste?, mentir. – subía su tono de voz Rodrigo – Ahora no sé a quién amo… -gritó- Maia te estoy hablando, no me vas a contestar...”

Maia se quedó en silencio, no podía decir ni una palabra más, ya le había costado bastante sincerarse por primera vez. Una vez más perdía la oportunidad de amar y ser correspondida.   Siguió caminando a prisa y sin retroceder.  Su destino ya estaba escrito para qué dilatarlo más…

Rodrigo quedó inmóvil allí frente al muelle donde comenzó la ilusión que despertó los más lindos sentimientos.  Frente a ese mismo mar donde se ahogaban todos los sueños que había construido.  Maia se perdió en la distancia y con ella se fue todo el amor que transmitían las cartas. 

Rodrigo miró hacia el banco donde se sentaron por vez primera.  Estaba vacío, solamente quedaba una caja con todas las misivas que alimentaron su corazón mientras estuvo en la guerra.

—-Fin—-

Esta es la última parte de la serie de cuentos de amor y ruptura, puedes leer los capítulos anteriores del cuento en los siguientes enlaces:

1. Cartas de amor y ruptura

2. Cartas y recuerdos

3. Letra a letra

4. Una guerra interior

5. Fin de la escaramuza

6. No hay palabras

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19 comentarios en “(7) Qué nos queda

  1. Me gusta este final, me hubiese gustado que fuese un final feliz, pero dada la historia creo que este es el mejor…. es como Lo que el viento se llevó, yo quería que Escarlata quedara con Rhet, pero ella había hecho todo para destrozar la relación…
    Buena historia

    • Laura, tengo que confesar que a mí también me hubiera gustado un final feliz, pero dada la situación de la trama preferí que tuviera un fin un poco más real. Gracias por tu comentario, un abrazo!!

  2. Jalberto, Walkingsilettos, Guelgar y Flori:

    Muchas gracias por los comentarios. Me alegra ver que los lectores se hayan vivido la trama. Sé que el final no es el típico que esperamos en las historias de amor, pero la vida real es así, no siempre se tiene un final feliz y más cuando hay mentiras. Sé que Rodrigo pudo haber insistido un poco más y quizás se hubieran dado la oportunidad de conocerse, pero cuando se recibe una noticia así, es difícil reaccionar en el momento… No sé si tuvo tiempo de pensar después, pero ese es un misterio que no podemos saber…

    Las inseguridades, las mentiras y la falta de valor llevan a muchas relaciones a tener finales tristes, pero esperemos que de las vivencias dolorosas podamos aprender para que en nuestra vida tengamos finales felices. Definitivamente, la transparencia y la sinceridad son muy importantes.

    Un abrazo a todos!!

  3. Ser uno mismo puede ser muy dificil cuando existen inseguridades… cuando nos enamoramos en cierta forma tratamos de conocer en profundidad a la persona que amamos, es una lastima que Maia no haya podido atreverse a descubrirse con sus propias palabras, sus propias letras…
    Un relato triste que nos deja una enseñanza importante, no hay que temer a expresarnos, la sinceridad es muy valiosa.
    Un abrazo.

  4. Me ha sorprendido el gran misterio que era que las cartas no las escribía ella,porque no sabia plasmar bien lo que sentía,pero desde luego pienso que no la quería realmente a ella sino a lo que decía en las cartas,porque ella no le había sido infiel,ni había hecho ver que lo quería cuando no era a si,por eso me parece un final un poco drástico,yo en el lugar de el hubiera pensado que ella no sabía bien manifestar sus sentimientos y se ayudo de su amiga para que esta le ayudar a expresar lo que realmente sentía y solo la utilizo a su amiga como de altavoz,pero no le engaño porque le quería de verdad,y aquí el único que no ha sabe bien a quien quiere es él y el que ha engañado es el,pues cuando ves que alguien te quiere tanto que es capaz de hacer que escriban cartas ,porque ella no se valora lo suficiente para hacer creer sus sentimientos y le ayudo a su amiga para que expresara su amor ,ya que ella no se creía lo suficientemente hábil para expresar lo que sentía,por eso me parece un autentico tonto el dejar la oportunidad de conocer a alguien quien hizo lo imposible por conservar un amor en la distancia,porque es normal sentirse un poco defraudado al saber que no las escribió ella,pero sabe que lo quiere y por lo menos darle la oportunidad de conocerse de verdad en el mundo real y no en el de la fantasía.

  5. Triste final!! Creo que aunque la situación era complicada, pudo ser rescatable, pero al final no se pudo componer por la misma razón que comenzó, la inseguridad de Maya, no solo no tuvo el valor de escribir ella misma, sino que de inmediato se rindió ante la idea de que las palabras pesaban más que ella misma, la expresión escrita es hermosa, pero nunca tiene más valor que una persona, eso pienso yo al menos…

    Pudo haber sido sincera, pedir disculpas y aprender de su error para empezar de 0 con el hombre que amaba… Pero como dicen, es más real así, no siempre peleamos aguerridamente y no todas las historias tienen un final feliz…

    Muy bueno : ) Un abrazo!!

  6. Pienso que para tener una historia feliz en el amor, hay que mostrarse tal y cual eres. Me gustó mucho que esta historia no tuviera el típico final feliz.

    Y como decía un comentario: hiciste una película en mi cabeza. Gran Historia!

    Saludos!

  7. Ana: Así es, muchos dicen amar, pero sus hechos demuestran lo contrario. Las relaciones no se pueden sostener a base de mentiras. Un abrazo!

    Rey del viento: me alegra leer tu comentario, tengo que confesar que me preocupaba la reacción del cuento final porque refleja la realidad de la vida, a veces las historias de “amor” no tienen un fin feliz. Digamos que aunque no quiera, abro mi corazón y transmito algunos de mis sentimientos en los personajes. Saludos!

    Emy: muchas gracias por tu comentario, me parece que hiciste un excelente análisis de la ayuda que necesita Maia, espero que la chica aprenda su lección. Linda semana para ti también!!

    Ángel: gracias por todos tus comentarios en los distintos capítulos del cuento. Realmente tienes mucha razón, la honestidad, la sinceridad y la comunicación son claves. No había contemplado el futuro de esos personajes, ya veremos jeje!!

  8. Siempre le he dicho a mi esposa y aconsejo también a toda persona enamorada:

    “Hay que ser 100% sincero, que quien se enamore de ti lo haga por quien eres, no por quien aparentes ser”.

    Muchas personas cometen el error de presentar su mejor cara en el noviazgo y ya en el matrimonio se acaba la magia porque se descubre que la persona con quien me casé no fue de quien me enamoré, aqui pasó eso mucho antes quizás de pensar en matrimonio.

    Lo mas triste es que ambos se amaban, pero por falta de sinceridad y una eficiente comunicación aparentemente todo llegó al final… quizás algún dia en una segunda parte veamos que cuando los animos se calmen, ellos se pongan en contacto y retomen su relación pero esta vez con sinceridad.

    Interesante historia.

    Saludos

  9. Me gustan los finales felices, pero este es el más adecuado para tu historia…
    A Maia, sí, soy así… yo les hablo a los personajes 🙂 le diría que lea libros de autoayuda, que incluso vaya al psicólogo si es preciso, pero que si no aumenta su autoestima, la veo condenada a acabar sola.
    ¿Quién la va a amar, si no se ama a si misma lo suficiente, hasta el punto de “meter una tercer persona” en una relación tan intima, por temor a mostrarse tal y como es?

    ¡Muchos besitos y feliz semana, aunque estemos a martes! 😛

  10. Emana una tristeza infinita, te prometo que me encanta por eso, ademas pienso que tu modo de ver los sentimientos son bastante parecidos, plasmas una idea del amor, de la ruptura y de la soledad que yo comparto.

    escribes muy bien porque lo haces con el corazón Elizabeth.

  11. Es increible como pueden enredarse las cosas. Con lo fácil que es decir “Te quiero”, sin más, pero somos capaces de hacerlo todo dificl y luego no somos capaces de arreglarlo. Besitos
    Ana

  12. Eli, me encanta que haya terminado así. Es honesto, y ahora podemos imaginar si un día Maia superará sus inseguridades para que nos cuentes otra historia de amor.
    (ya deje otro comentario pero no aparece!!)

    • Hola Lau! Se te ocurren cosas que no las había pensado, pero no es mala idea darle tiempo a Maia a ver si aprendió su lección jajaja!!! Pues la verdad es que no veo otro comentario…

  13. Hola Alan: Digamos que el propósito de la historia no era la moraleja, pero sí tienes razón, en la vida las relaciones no siempre tienen un final feliz y si se construye sobre mentiras es muy difícil tener confianza en el otro. Ahora me gustaría saber si los lectores le darían otro final??? Cómo te hubiera gustado que terminara??

  14. Una bonita historia con final triste. Quizás eso la hace más… real. Construir una relación desde la mentira no es buena idea, supongo que ésa es la moraleja de la historia, si es que tiene que tener alguna.

    Saludos.

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