(6) No hay palabras

Todos los sucesos apuntaban a una velada mágica para Rodrigo, allí estaban las personas más importantes en su vida, incluyendo a Maia, a pesar de las sensaciones que experimentaba al tenerla frente a él. La miraba y no lo podía creer, pero su lucha interior era más fuerte y quería explotar…

– “Realmente no quiero prolongar más tu noche, creo que has llegado cansado y debes cuidar tu herida”, titubió Maia.

– “No te preocupes, hay otras heridas que quisiera atender primero“, le respondió, Rodrigo, enfáticamente.

Maia no encontraba cómo mirarlo, la respuesta a sus interrogantes fue contestada.  Definitivamente, Rodrigo había leído su última carta y ahora sí que no sabía qué decir.

– “Llevo semanas planificando este momento, pensando en las preguntas que te diría para descubrir tanto misterio“, continúo.

-“Rodrigo…”

– “Disculpa si estoy siendo demasiado sincero, pero no entendí lo que me decías en tu última carta, no era como las demás.  Eso me consternó y sí, quiero saber, ¿qué es lo que pasa?”,  interrumpió Rodrigo.

De momento el ambiente se tornó como un cementerio.  El amor que Maia sentía la quebró, no pudo soportar las reclamaciones de Rodrigo, él tenía razón en cuestionarla. 

– “No sé qué decirte, no tengo palabras”, fue lo único que se le ocurrió.

Rodrigo levantó la cabeza de Maia con su mano, de manera que pudiera mirarlo.  Sus ojos se enfrentaron fijamente.

-“Maia… solamente quiero saber, ¿qué te llevó a tomar esa decisión, qué fue lo que sucedió?

-“No sé si te hago más daño diciendo lo que siento en realidad. Y creo que los dos hemos sufrido”.

Rodrigo estaba abrumado, de qué sufrimiento hablaba Maia, porque el único que había sido lastimado era él.  

– “Aunque no me creas, lo único que te puedo decir es que mentí… yo te amo con todo mi corazón…”, continuó Maia.

El llanto se apoderó de ella, ¿qué le podía decir para aclarar la situación? Rodrigo la abrazó muy fuerte, pero ahora entendía menos.  Maia sabía que no podría sostener la mentira por mucho tiempo, pero ¿valdría la pena descubrir su verdad?

-“Maia, tus palabras me confunden más, pero si me amas como dices podemos conversar.  No tiene que ser ahora, veo que te afecta lo que sea que haya ocurrido y aunque me inquieta saberlo, no quiero presionarte“.

Esta es la sexta parte de la serie de cuentos de amor y ruptura, puedes leer la primera, segunda, tercera  cuarta y quinta parte del cuento en los siguientes enlaces:

1. Cartas de amor y ruptura

2. Cartas y recuerdos

3. Letra a letra

4. Una guerra interior

5. Fin de la escaramuza

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19 comentarios en “(6) No hay palabras

    • Hola mi querida Ana, así es, no hay nada mejor que el diálogo para aclarar cualquier situación… ya veremos qué ocurre prontito, un abrazo!

  1. María: tienes toda la razón, el amor puede ser el sentimiento más maravilloso y más doloroso a su vez.

    Emy: me encanta la forma en que analizas el cuento y sí, tienes razón, vamos a ver qué piensan los protagonistas, prometo que en unos días tienen el final.

  2. Aaaaaaha, ¡ya estoy en condiciones de poder opinar en esta! 😛
    Te voy a contar lo que haría yo, de estar en el lugar de Maia… yo me esperaría unos días, conversando mucho con él, y sobre todo siendo yo misma, antes de decirle la verdad en cuanto al tema de las cartas. A fin de cuentas, su amiga las escribió por ella, pero plasmando todo lo que sentía Maia, así que esa es una mentira “a medias”.
    Si al estar el uno con el otro en persona, Rodrigo sigue sintiendo lo mismo por ella, realmente sabrá que la ama a ella y no a quién redactó las cartas.

    He pasado un ratito muy agradable, muchos besitos y no tardes mucho en entregarnos el final!!! 🙂

  3. Seguimos esperando el desenlace. ¿Se juntarán? ¿Se separarán? ¿Lo sabremos algún día? Misterios por resolver.

    Y, como dice Laura, “cómo dice Alan: se te va a rebelar el pueblo!!!” 😆

    Saludos.

  4. Eliiiiiiiiiiiiiii, más suspenso nooooooo…jajajjaa
    Mira que cómo dice Alan: se te va a rebelar el pueblo!!!
    Me encantó… Nos dejás pendiente… Me encantó la narración… Me siento como contaba mi mamá, cuando escuchaban novelas por radio…(cuando no había tele)
    ¡Qué le diga, qué le diga!… (así te la ponemos más difícil) 🙂
    Besotes enormes

    • Jajaja! Laura me matas! Yo la quería terminar, pero se hizo muy larga, ups! Trataré que el próximo sea el fin, estoy loca por ponerle final!

  5. Perdí el hilo estos días porque he estado liado en el blog con un festival de cine, pero no me ha costado nada volver a captar el sentido de tu relato; es maestro el modo en el que fluyen los sentimientos en los personajes que describes, están vivos y transcienden de su condición de roles para cobrar vida en nuestra imaginación incluso tras un tiempo de haberte leído.

    eres una narradora muy amena y fluida querida amiga.

    • Muchas gracias por tus palabras, me animan y motivan. Pues esa es la idea cuando escribo, que puedan adentrarse en el cuento. Yo también he estado desconectada porque he tenido problemas con la conexión de Internet, espero conectarme pronto para ponerme al día con los blogs.

    • Hola María Mirta: creo que tienes razón, pero la verdad es que es inevitable, cuando pasa algo en la relación, siempre hay una de las partes (por lo general la perjudicada) que necesita una explicación.

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