(2) Cartas y recuerdos

Después de la lucha interior que tuvo, Maia se armó de valentía y llevó el sobre al correo. Allí estaba el agujero donde debía depositar la carta.

Abrazó el sobre fuertemente…, como si fuera Rodrigo. Le parecía sentirlo allí…

Depositó la carta, y tuvo que salir a prisa. Nuevamente, no podía contenerse; lloró con sollozos, pero ya estaba hecho. Ahora solamente le quedaban los recuerdos de lo que puedo ser un gran amor.

–       “No se puede detener el tiempo y menos enmendarlo” – reflexionó.

En el otro lado del mundo era la hora de descansar y Rodrigo se disponía a llegar a su cuarto.  Allí hacía su ritual nocturno, releía una de las muchas cartas que tenía de Maia, contemplaba su foto  y le hablaba como si la tuviera de frente.   Así pasaban las semanas y los meses, mientras él esperaba el regreso a su casa y el gran reencuentro.

Después de algunos días, llegó la nueva carta que tanto anhelaba.

–        “Veo que buscaste tu correspondencia, a mí se me olvidó”.- escuchó Rodrigo, de la voz de su amigo.

 –       “Sí Gustavo, sé que hoy dormiré feliz”.

–       “Hombre parece que estás muy enamorado de esa chica, todavía no abres el sobre y no dejas de sonreír”.

–       “Ella es mi vida

–       “¿Es tu esposa?”

–       “Pronto lo será, solamente espero que llegué el momento de dejar este buque y volver a casa”.

–       “Lo dices con tanta emoción muchacho, se ve que todavía no enfrentas la realidad que otros marineros vivimos.”

–       “¿De qué hablas?”

 –       “¡Nada! Son cosas mías, me voy a dormir que hoy los ataques fueron fuertes y no sabemos si mañana estaremos aquí o cambiarán la estrategia”.

 –       “Bueno, que descanses”.

– ¡Gracias hombre! tú disfruta del amor mientras dura.

No me gustaron las palabas de Gustavo”- pensó Rodrigo- “pero él sabrá lo que vivió”.

Al fin llegó a su cuarto, y se tiró en la cama para leer esas mágicas palabras, que siempre llenaban su corazón de aliento y alimentaban su espíritu.

Sacó la carta del sobre y esta vez solamente había una hoja.

–       “¿Qué pasaría que la carta es tan corta?”, se preguntó Rodrigo.

Mientras leía notó que el tono era bien diferente.

 – “No es la Maia que me enamoró con sus cartas”.

Rodrigo terminó de leer y no lo podía creer.  No comprendía y no quería entender lo que decía en aquella misiva. Un sabor amargo, inexplicable, comenzó a bajar por su garganta. Esta vez las palabras causaban una herida muy profunda.  Era una despedida, estaba rompiendo todos sus sueños.  Se preguntó, una y otra vez,  a dónde se había ido la ilusión y todo el amor que plasmaba en cada oración de las demás cartas.

Solamente venía a su mente aquella noche en el muelle de San Juan, donde la conoció.  Ese primer y único encuentro había sido fascinante.  Él, que no creía en esos cuentos del amor a primera vista, había quedado hechizado aún con su timidez. 

Se hizo tarde, era la hora de partir, intentaron  despedirse varias veces, pero no pudieron.  En una noche querían contarse toda la vida y que mucho rieron. Le tocaba partir así que le robó aquel beso.

Rodrigo recordó cómo ella bajó la cabeza, estaba sonrojada y con una sonrisa en sus labios. Se fue a esta nueva misión con una actitud muy diferente, con deseos de regresar y de estar a su lado. Se llevó solamente un pedazo de papel con sus datos y el recuerdo de sus labios.

Después de tantos meses, pensó que la conocía de toda la vida, estaba seguro que ella también había sentido lo mismo que él, pues en cada carta que se escribían únicamente había ternura, amor y pasión. Quería pensar que estaba dormido, que era una pesadilla y que pronto despertaría.

[Esta es la segunda parte del cuento Cartas de amor y ruptura].

Gracias a la edición de Laura Busheé que colaboró para que el cuento esté en el formato correcto.

Anuncios

16 comentarios en “(2) Cartas y recuerdos

  1. Que terrible sorpresa se llevó Rodrigo ¿Por qué habrá cambiado de parecer María tan abruptamente?

    Acabo de descubrir este cuento, leí el primero y este que es el segundo y ahora voy para el tercero, está muy bueno.

    Saludos

    • Gracias Goyo, me emocionan tus palabras!!!! Te agradezco que compartas lo que escribo en tu página. Saludos!!!

  2. Me encanta, me encanta!!!! Voy por massss … Y lo repetiré hasta el tercero: “no era necesario amiga”…
    “Me mata” (expresión bien argentina por cierto), cuando Rogrigo dice “No es la Maia que me enamoró con sus cartas”… ¡Qué momento!!!

  3. Flori: es triste y muy doloroso porque ese amor le ha dado las fuerzas para soportar la guerra y estar lejos de su familia.

    Sergio: gracias por tus palabras, ya veré que hago porque aunque tengo el final hay una petición de conocer un poco más lo que pasó, estoy en esas.

    Walter: yo te debo llevar unos añitos nada más jajaja, pero sí sé lo que son las cartas y la emoción de ir al buzón y encontrarlas. Realmente no sé si un email pueda sustituir a ese papel que sabes que la otra persona tuvo en sus manos.

    Candy: puede haber algo de mentira por ahí, pero no por falta de amor, ya verás.

    Me encantan todas sus interpretaciones y comentarios.

  4. Tal vez ella solo construyo una mentira para animarlo, para que siguiera adelante en la guerra, quiza ella no le dijo ese primer día que realmente no podía amarlo… no sé solo echo a volar la imaginación 🙂

  5. Muy interesante… para serte sincero nunca he escrito una carta a la antigua… no me toco vivir esa epoca de la historia… pero me imagino que se ha sentir muy bien tener en un papel tanto sentimiento… Nos estamos leyendo….

  6. Un amor nacido a la distancia… Caray… Pensar que tal como se daba antes, ahora también sucede con esos amores por medio de los chats…
    Rodrigo y Maia tal vez se enamoraron del ideal que construyeron, el uno del otro, por medio de las cartas…
    No le des desenlace todavía! Yo quiero saber qué se escribían… 🙂 ¿Se volverán a ver?

    • Antes era por carta y por fotos, ahora es por email, msn, redes sociales, etc… El mundo ha cambiado un poco, no sé si los correos electrónicos y los mensajes en la Internet sean tan emocionante como recibir una carta por correo, yo recibí algunas y todavía las guardo.

      Bueno, ya el final está casi listo, no sé si cumplirá con tus expectativas, ya veremos!!!

    • En esta vida lo último que se pierde es la esperanza, así que cualquier cosa puede suceder, quisiéramos que todas las historias tuvieran un final feliz, ya veremos!

  7. Creo que la próxima ya es el desenlace, ¿no? De momento, el pobre no entiende nada. Lo previsible, tras las insinuaciones de su compañero, es el olvido del amor con el tiempo y la distancia.

    Saludos.

    • Así es Alan, ya se acerca el final de este cuento, hay elementos tanto en esta como en la primera parte que si se atan se puede saber lo que pasó, pero de todos modos ya lo verán muy pronto. Saludos para ti también.

¿Qué piensas del tema? Escribe aquí tu opinión.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s