Entretanto

Salí a pasear y dejé atrás la choza que me cobijaba hasta que llegué frente al mar. Las olas guardan silencio.  Un susurro anuncia, en ocasiones, el va y ven.  La soledad es mi más férrea compañera en la noche apacible.  Aún así no logro el sosiego.  Es una noche perfecta, cubierta de estrellas, pero…