¿Hay que morir por amor?

¡Que me mate, pero que no me deje! Esta expresión pareciera la filosofía de vida de muchas mujeres y también de algunos hombres que sufren día a día violencia por parte de su pareja.  Esa persona que un día le dijo: “te amo, no puedo vivir sin tí, y no sé que sería de mi vida”, entre otras frases que cautivaron sus corazones, hoy le están causando el más grande dolor. 

¿Vale la pena morir por amor?  ¿Qué te den un golpe y te obliguen a mentir ante intimidación?  ¿Qué tus hijos vean cómo sufres y se afecten también? No sé cuáles fueron las razones que vivió la más reciente víctima de violencia doméstica en Puerto Rico, pero es precisamente la información publicada en la prensa la que motiva esta reflexión.

“El amor todo lo sufre, todo lo espera y todo lo soporta”, parte de un texto biblíco que no se puede interpretar literalmente, que no se refiere a sufrir el dolor de la violencia, sea física, verbal, sicológica o sexual.  Es cierto que en el mundo tendrás aflicción, situaciones o problemas que te harán sufrir.  Pero el propósito de Dios no es que vivas en una relación violenta.  Así que, la expresión “cada cual tiene su cruz , y ésta fue la que me tocó”  no puede ser la razón para permanecer al lado  de una persona que está enferma, que tiene problemas serios.  Porque si tu agresor o agresora no reconoce que tiene un problema, y busca la ayuda emocional y espiritual correspondiente, NO cambiará y NO puedes vivir a su lado. Primero, quiero aclararte que la cruz no te tocó, tú tomaste la decisión de seleccionar a esa persona y sólo tú puedes decidir salir de esta situación.

¿Qué te mantiene a su lado? El amor, el miedo, los hijos, la situación económica, y qué van a pensar de mí o de mi familia, son algunas de las razones que dan tanto mujeres como hombres para guardar silencio y permanecer en el patrón.  “Es que yo lo (la) amo todavía”, es una de las expresiones que más se escucha.  Entonces, dónde está tu amor propio, tu autoestima, el reconocer tu valor.

“Viví en una familia donde había mucha violencia, y pienso que es algo normal, no sabría vivir de otra manera”, pudiera ser otra de las razones.  Si este es tu caso, busca ayuda para sanar y establecer una verdadera filosofía de vida. Porque la violencia se convierte en un ciclo y alguien tiene que romperlo. Tú mereces ser feliz, vivir en paz, ser amada o amado, respetada o respetado.

También hay personas que ponen a los hijos como pretexto para mantenerse en la relación de violencia. Sin embargo,  el dolor y los traumas que esos niños reciben no se comparan con el dolor que causará inicialmente la ruptura familiar.  Hay estudios y experiencias de miles de personas que así lo confirman.  Tus hijos no merecen vivir en la violencia. No permitas que aprendan ese patrón, ellos podrían repetirlo en el futuro.

Si fuera a enumerar todas las razones que llevan a las personas a permanecer en el patrón de la violencia no terminaría.  Pero ni la situación económica, ni el “hay bendito” que será de él o de ella, ni cualquier otra excusa deben atarte a una persona que te hiere y te lastima.

El rol de los padres y la familia

Los padres y las familias de la víctima y el victimario juegan papeles muy importantes.  Ni la familia de la víctima ni la del victimario pueden justificar una conducta de violencia y permitir que esto suceda.  Si conocen la situación y no orientan correctamente se convierten en complices.  No deben responsabilizar a la víctima por ningún concepto.  Ninguna conducta justifica la violencia.  Es necesario apoyar a la víctima y ayudarle a buscar las ayudas necesarias para salir del patrón. El agresor o la agresora debe experimentar las consecuencias de sus actos, aunque sea un proceso doloroso para todos. Hay que denunciar la situación de violencia, no se puede encubrir al agresor. 

¿Cómo puedes empezar? Si eres víctima de violencia sea física, emocional, sicológica o sexual tienes que buscar ayuda legal, emocional y espiritual.   Siembre se recomienda que encuentres un familiar o amigo(a) que pueda apoyarte en el proceso. Existen organizaciones gubernamentales y sin fines de lucro que colaboran en el proceso de romper con el ciclo de la violencia.  Cuida tu vida, protege a tu familia.

Luego de salir de la situación, ¿cómo puedes sanar?  ¿merece el perdón tu agresor(a)?  Esas son algunas de las interrogantes que tendrás que contestar. Definitivamente, tienes que trabajar con el proceso de sanar tu corazón y eso implica perdonar.   Es necesario que sepas que ésto no ocurre de la noche a la mañana, y que el perdón no va a cambiar a esa persona que te lastimó.  El perdón te cambiará a tí, serás libre de ese dolor. Te invito a leer en este blog: Arrastrando las cadenas del dolor

Es importante que sepas que la persona violenta solamente podría cambiar si busca la ayuda que necesita, mas no puedes permanecer a su lado esperando a que ocurra porque tu vida está en peligro. No tienes que vivir en la violencia hasta que la muerte los separe“.  Busca ayuda hoy, no hay que morir por amor. Y la muerte no solamente es física, también es emocional.  Así que, detente, puedes comenzar de nuevo, te mereces una vida mejor.

Si tienes una experiencia o conoces a alguien que vivió la violencia, comparte cómo salió de la situación o cómo terminó la situación, tu testimonio puede ayudar a otros a salir de este patrón.  Cuéntanos qué te parece la situación de violencia que se vive mundialmente y qué estás haciendo para contribuir a cambiar el problema.

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5 comentarios en “¿Hay que morir por amor?

  1. Nadie muere por amor. Es una idea erronea que ha trascendido a través de los años. Cuando tú amas no haces daño, cuando una relación se rompe se tiende a pensar que es el fin del mundo, y debemos aprender que la vida es como el reloj que no se detiene (esto lo aprendí hace tiempo de mi madre y es muy cierto).

    Allá afuer hay un mundo de posibilidades que te esperan con los brazos abiertos para darte esperanza, fortaleza, guia y otras satisfacciones que colmarán tu vida (la que decidas vivir) de muchas experiencias extraordinarias que te harán crecer y entender que todo tiene una razón y un por qué. Aquellas que piensan que hay que morir por amor les digo que busquen apoyo de sus seres queridos, amigos, que se den la oportunidad de renacer, de reinventarse y transformar su interior.

  2. Pingback: Hay-que-morir-por-amor- : Sysmaya

  3. El amar demasiado a una persona no es sinónimo de soportar toda una vida el daño que te está haciendo, porque el que realmente ama NO HACE DAÑO. Yo sufrí maltrato, humillaciones, rechazo como mujer, traté de hacer razonar a la pareja que tuve, oraba para que Dios cambiara la situación, pero esa persona no se ponía en las manos de Dios. La ultima desición la tome yo, terminé con esa relación, fue duro, doloroso, difícil, pero como dice la canción de Marcos Yaroide “Estoy de pie”, y la de Noemi Luz “Ya nunca mas, me canse.” Fueron tres relaciones las que tuve, dos matrimonios y un noviazgo que Dios no permitió que me casara porque El sabia la vida que me esperaba con ese hombre, pues ya desde principio de relación comenzé a experimentar maltrato a pesar de que habia mucho amor. Pero gracias a Dios que ya no tengo que sufrir por que ninguno de los tres tiene autoridad sobre mi para hacerme daño como antes . Soy libre en Cristo y soy feliz en el Señor.

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