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Posts etiquetados ‘odio’

En la vida hay diferentes tipos de búsqueda, pero existe una en la que la mayor parte de la gente invierte su tiempo.  Me refiero a la felicidad.

No sé a qué edad comienza la indagación, pero, desde niños se vuelve en uno de los principales motores de la vida, la busca constante de ese sentimiento.  Digamos que entre la felicidad y el amor siempre ha existido la competencia de qué encontramos primero.

Aunque siempre he creído que la felicidad debe existir para alcanzar el amor, si mi memoria no falla, desde la escuela elemental pensamos en el príncipe o la princesa de nuestra vida.  Construimos en la mente historias llenas de ilusión y soñamos con el gran día de ese encuentro.  Imaginamos cómo será, qué dirá, lo(la) reconoceré, sabré que es el(la) indicado(a).

Entonces queremos saber a qué edad llegará, cuándo será el momento apropiado para conocernos y tantas otras cosas que nos inquietan. Luego, si pasa el tiempo y no llega la persona con la que hemos soñado nos preguntamos por qué.  En el caso de que llegue y no cumpla con las expectativas que tenías, el cuestionamiento es por qué no podemos ser felices en una relación sentimental.

La pregunta ahora es, ¿qué esperas de esa pareja?, ¿cuáles son tus expectativas?,  ¿quieres que esa persona te haga feliz? Tengo una respuesta para ti, tu felicidad no depende de otros. Si tú no eres feliz contigo no podrás ser feliz con nadie más.  Consecuentemente, no pidas lo que no puedes ofrecer.

La felicidad es un estado de ánimo que se experimenta cuando uno se siente satisfecho de lo que es y de lo que posee.  Entonces, para ser feliz lo primero que debemos hacer es:

  • Aceptarnos con nuestras fortalezas y debilidades
  • Hacer una lista de las cualidades que tenemos
  • Fortalecer nuestra autoestima y el autoconcepto
  • Afirmar lo importante que somos, repetirnos día tras días todas esas cualidades que nos hacen seres especiales
  • Disfrutar de las bendiciones que recibimos y dejar de lamentarnos por lo que no fue o no llegó
  • Enumerar las metas que hemos alcanzado y celebrarlas
  • Utilizar nuestros errores como escalones para llegar con un aprendizaje al próximo nivel
  • Mantener una relación íntima con nuestro Creador y antes de tomar cualquier decisión piensa qué haría Él en tu lugar
  • Cultivar excelentes relaciones interpersonales, trata a los demás como quieres ser tratado
  • Sacar de nuestra mente y corazón todo lo negativo: emociones, sentimientos, malos deseos y cualquier otra cosa que te haga daño, especialmente los rencores, la envidia, el odio, el resentimiento y la necesidad de venganza
  • Aprender a perdonar, sí es difícil, pero te liberará de las cadenas que te atan a las personas que te han lastimado
  • Alégrate con los detalles simples de la vida, contempla el amanecer o el atardecer
  • Saca tiempo para estar a solas contigo, contemplar lo hermoso de la naturaleza y escuchar las aves cantar
  • Toma tiempo para descansar, para relajarte y disfrutar de algún pasatiempo que te guste

Cuando hayas logrado cada uno de esos pasos entonces podrás compartir con los demás lo que eres y lo que posees y ciertamente podrás amar y ser amado como mereces.  Por lo tanto, la felicidad y el amor no están reñidos, pero para poder amar y sentirse amado tienes que ser feliz contigo.

Cuéntanos, ¿quieres ser feliz?, ¿qué has hecho para realizarlo?

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Tal vez te preguntas, si la reflexión pasada fue sobre atreverse a amar, ¿por qué la de hoy tiene que hablar sobre odio y soledad? La respuesta es sencilla, esta combinación letal llevó a George Sodini a quitarle la vida a tres mujeres, y a privarse de la suya.  Todo estaba fríamente calculado.  De acuerdo a la prensa, este hombre tenía un diario de su vida, el cual publicaba en Internet.  Entre los argumentos, que llevaron a Sodini a este triste final, estaba que no tenía una novia desde el 1984 y que no sostenía relaciones sexuales desde 1990.  Un hombre que se consideraba como “un buen partido”, ¿por qué estaría solo?  Muchos podrán pensar: “¡pero que triste su vida!”.  Según las expresiones publicadas, él argumentaba que: “Un hombre necesita una mujer en quien confiar.  Se siente apoyado en su empleo, en su carrera, con otros hombres, y en todas las otras partes cuando sabe en su interior que cuenta con alguien con quien pasar la noche y que además es su amiga”.

Ciertamente, Dios nos creó para vivir en comunidad, por eso dijo “no es bueno que el hombre esté solo”.  Pero nuestra vida no puede girar en torno a si tenemos o no una persona a nuestro lado para compartir todo lo que expresó este caballero antes de morir.  Claro, no podemos analizar cómo fue su infancia, qué problemas emocionales, sicológicos o siquiátricos tenía.  Si se dio la oportunidad de pertenecer a algún círculo de amigos. Y tantas otras preguntas que podrían ayudar a analizar mejor esta situación.  Lo cierto es que este incidente está catalogado como un crimen de odio.   Y el odio no nace de la noche a la mañana.  Va creciendo poco a poco, y se va apoderando de la mente y el corazón de las personas hasta que las lleva a enfermarse emocional, espiritual, sicológica y hasta físicamente. 

En la vida pasamos por situaciones que nos pueden llevar a desarrollar raíces de amargura, sino se trabajan adecuadamente.  Y esas raíces a la larga pueden convertirse en odio.  Un sentimiento que puede ser tan destructivo que no sólo acaba con tu vida, sino que puede afectar a los que te rodean.   En este caso, hasta personas que no tenían ninguna relación con este señor.  Ahora bien, hay un refrán que dice que “es mejor estar solo que mal acompañado”.  No sé qué opinaba este caballero al respecto, pero por sus actos parece que prefería estar acompañado.  Desde pequeños tenemos la necesidad de ser parte de un grupo, de sentirnos amados, aceptados y cuando crecemos tenemos la expectativa de que encontraremos a “un alma gemela” con la que podremos compartir alegrías y tristezas.  Sin embargo, debemos ser felices con nosotros porque nadie puede dar lo que no tiene, y no podemos pedir lo que no podemos dar.  Esto no significa que todas las personas encontrarán un compañero o compañera para toda la vida. ¿Qué pasa si esa persona no llega?  Si eres feliz contigo, si te rodeas de personas positivas, si perteneces a un círculo de amigos con los que puedas compartir los mismos intereses, podrás llevar una vida plena y hasta disfrutar de los momentos de soledad. 

Hoy te invito a evaluar tu pasado.  Si tienes frustraciones, corajes, miedos o has tenido experiencias que te hayan llevado a despertar odio, trabaja con ellas, busca la ayuda de profesionales de la conducta humana y sobre todo, entrégale ese sentimiento a Dios para que lo transforme en amor.  Aprende a superarte, aprovecha los momentos en los que puedes sentirte solo o sola para hacer actividades en las que puedas crecer, únete a grupos que compartan intereses como la música, el arte, la vocación por servir a los demás.  Desde hoy, saca el odio y aprovecha la soledad para reenfocarte y buscar nuevos sueños.

 Comparte con los lectores de esta reflexión ideas para sacar el odio y aprovechar los momentos de soledad.

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