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Posts etiquetados ‘Gorda o flaca’

¿Fuerza de voluntad?

Yo no lo llamaría fuerza de voluntad. Se requiere mucho más y no necesariamente tenemos esa fortaleza que se necesita para enfrentar una guerra en contra de la obesidad. Es fácil decir que has podido mantener un cuerpo saludable cuando tu metabolismo funciona a capacidad, te gusta hacer ejercicios o cualquier otra actividad que te ayude a conservar tu figura. Recalco que los que no han padecido obesidad mórbida tienden a buscar las razones para señalar, juzgar y condenar a todo el que tiene esta condición.

¿Tienes obesidad mórbida o estás sobrepeso?

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¿Cuál es el problema?

Mirarme al espejo no me producía ni alegría ni tristeza. Yo conozco mi valor, ya lo he explicado anteriormente, mas en lo profundo de mi ser no estaba satisfecha con mi peso.  A veces prefería no tener que enfrentarme a la Elizabeth que se reflejaba en el espejo, pues no era yo, no la que había conocido. Gracias a la obesidad mórbida, usaba ropa que no me gustaba.  Todo mi conocimiento en conducta humana no me exime de ser una mujer con emociones, sentimientos y también sufrimientos.  La obesidad aunque no determinaba lo que yo era y ni lo que soy, no era parte de mí. Estaba atrapada en un cuerpo no me pertenecía.

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Comienza la travesía

Hace un poco más de dos años que comencé a escribir sobre este tema, pues me tocaba de cerca, lo estaba experimentando en carne propia. Fueron muchos años de intentar dietas, bajar de peso y recuperar el doble de lo perdido.  Factores de salud y tratamientos médicos afectaban aún más mi deseo de llegar al peso ideal.  Realmente estaba cansada de las presiones de las personas a mi alrededor cuando inicié la serie que les comparto.

Los artículos de los que hablo formaron parte de un cuestionamiento real: ¿Gorda o flaca?… ¡el gran dilema!  En esta vida no se puede complacer a la gente, o estás muy gorda o estás muy flaca, pero nunca estarás bien para los demás. Aquí te incluyo los enlaces para que puedas leer un poco de esa lucha que viví y sufrí.

¡Quiero ser flaca, pero no tengo dinero!

¡A dieta toda la vida!

Tras el cuerpo perfecto

Una obsesión contraria a la corriente

Siempre supe que el peso, la estatura, mi apariencia física ni mis circunstancias determinarían mi valor, lo que realmente soy, pero estamos en una sociedad cruel que discrimina, se burla y te humilla por esas libritas de más que llevas en tu cuerpo.

Inconsientemente todo eso va a trabajando en ti y cuando despiertas tienes una depresión mayor.  Como consecuencia prefieres no salir de tu hogar, no compartir, que nadie te mire, que no te presionen más. Yo me cansé de que me dijeran “qué cara linda tienes, si bajaras de peso”.  También de que la gente insistiera que los gordos quieren ser gordos porque no tienen fuerza de voluntad o no hacen lo correcto para bajar.

En junio de 2011, luego de una hospitalización por asma en la que la cortizona me afectó mucho llegué a un peso que jamás imaginaría y tomé varias decisiones que iré compartiendo en esta serie de escritos que inicia hoy.  En esta parte lo que quisiera es decirte que nadie que no haya vivido la obesidad mórbida puede conocer las emociones que experimentan los que día a día luchan en una guerra sin tregua, el llegar al peso ideal.  Además, cada caso es particular, lo que funciona para unos no necesariamente hará efecto en otros.

¿Cómo inició mi travesía? La primera recomendación es buscar ayuda profesional de un nutricionista, un internista y si es necesario un sicólogo y psiquiatra, ese fue mi caso.  Hoy quiero abrir mi corazón, pero lo haré poco a poco, para que conozcas el infierno que vivimos los que llegamos a tener un cuerpo que no nos pertenece.

[Agradeceré a las personas que me conocen y que saben todo lo que he hecho para bajar de peso que me permitan a mí compartirlo, todavía no quiero revelar todos los procesos, muchas gracias por ser mis cómplices y guardar los secretos.]

Ya está disponible la segunda parte de la serie Una guerra sin tregua: ¿gorda o flaca?, ¿Cuál es el problema?

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¡A dieta toda la vida!
 
Nota de la autora: Esta es la segunda parte de la serie ¿Gorda o flaca? … ¡el gran dilema!
 

¡El espejo no miente! , expresión coloquial que parece una teoría probada y certificada oficialmente.  Por lo tanto, es toda una odisea y todavía no estás segura o seguro  de mirarte en el espejo.  Piensas que si te detienes frente a él, te hablará.  Tal vez no quieres escuchar lo que tiene que decirte. O por el contrario, te miras, vuelves y te miras, y le haces la gran pregunta: “espejito, espejito: ¿quién es la más bonita o quién es el más bonito?

Entonces, consigues una respuesta en tu mente, ¡estás gorda o gordo! Puede ser que la gente a tu alrededor confirme ese pensamiento y haga comentarios al respecto. Quizás durante tu desarrollo escuchabas frases como: “si sigues comiendo vas a explotar”. También, a la hora de comer, recibes consejos de lo que debes hacer para bajar de peso. Reafirmo, todo el mundo parece ser experto en metabolismo, dietas y ejercicios.  Lo que no sabes es que cada palabra que te han dicho sobre tu peso se quedó grabada en tu mente, consciente o inconscientemente.

De manera que ahora no puedes evitarlo, siempre que te miras al espejo, ves la gorda o el gordo que según familiares, amigos o la gente, dicen que eres.  Y comienzas una dieta para toda la vida. ¿Cuál dieta?…  la que te dijo el amigo, el vecino, la que anunciaron en la radio, en la televisión o la página de Internet.  Las sigues todas, y cada cierto tiempo la cambias a ver si una supera a la otra.

Así comienza la odisea por bajar de peso, pero no mides las consecuencias que eso conlleva.  Primero, debes recordar que la obesidad tiene que ser diagnosticada por un especialista.  No es lo que tú u otra persona piensen sobre tu peso.  Los profesionales de la salud deben hacer la evaluación correcta.

Resulta que no sólo los que realmente están obesos tienen la preocupación por su peso.  También hay personas que piensan que no están en su peso ideal, y aunque son flacas se encuentran gordas.  Algunas de ellas o ellos podrían estar hasta por debajo del peso que deben tener.  Pero, el espejo no miente, según la gente, y la opción es la dieta eternal. El gran dilema de las dietas, es que la gente puede volverse obsesiva y compulsiva.  De ahí a desarrollar enfermedades y trastornos alimentarios es un paso. El ejercicio es bueno, las dietas pueden ser efectivas, pero todo en exceso hace daño.  Así que, ¡cuidado, no caigas en la trampa! El apoyo profesional y emocional a tiempo pueden ayudarte.

Son pocas las campañas que van dirigidas a trabajar con dos problemas tan serios como la obesidad y los trastornos alimentarios.  Ya quisiera que los medios de comunicación se concienciaran del impacto que puede tener cualquiera de los dos temas tanto en la vida de la persona que lo sufre como en sus familiares y amigos. Todos queremos vernos bien, estar saludables y lucir el peso ideal, pero hay que hacerlo con consciencia, sin excesos y con el cuidado médico que se requiere para estar  en la dieta correcta toda la vida.  ¡Porque sí, debes tener una dieta balanceada siempre!

Nota editorial:  La primera parte de esta serie trata solamente el problema de la obesidad.  No se me ha olvidado, que quiero ser flaca, pero no tengo dinero.  Una forma jocosa de plantear una situación real y  que debe ser atendida. Te invito a leer la entrada anterior  y los comentarios que publicaron varias personas.  Algunas de las historias las conozco y las he vivido muy cerca.  Uno de los casos que se mencionan es una joven con la que compartí desde niña y me dolió mucho su muerte.  Como ella, muchas vidas se pierden por la falta de compromiso del gobierno y sus políticas públicas para obligar a los planes médicos a atender estos problemas como enfermedades que necesitan la atención correspondiente.

La condición de obesidad debe ser tratada con seriedad.  Solamente lean los comentarios y lleguen a sus conclusiones sobre los procesos que sufren los que padecen obesidad al morir. Pero también, miren los casos de personas que han muerto a causa de las dietas extremas, de dejar de comer o de devolver lo que comen.  El gran dilema de ser gorda o flaca, es que en el proceso cualquiera de los extremos puede que no dure toda la vida, sino que te lleve a la muerte.

Te invito a que compartas historias relacionadas.  Puedes aportar con tus ideas para que otros tomen con seriedad estos dos temas:  la obesidad y los trastornos alimentarios.

También, puedes leer las otras entradas de esta serie:

¡Quiero ser flaca, pero no tengo dinero!

Tras el cuerpo perfecto

Una obsesión contraria a la corriente

 

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¡Quiero ser flaca, pero no tengo dinero!

Nota de la autora: Esta es la primera parte de la serie ¿Gorda o flaca? … ¡el gran dilema!

“¡A quién le amarga un dulce!”  La realidad es que a muchos nos encanta comer.  La comida es una de las obesidad, flaca, gordadelicias que más placer produce en la vida.  Ahora bien, unos tienen la dicha de tener un metabolismo excelente que les permite mantenerse en la “línea”, pero otros no tienen la misma suerte.  Es como si con “mirar la comida, engordaran”. 

Como si esto no fuera un problema, la publicidad se encarga de recordar todos los días que hay que ser flacos, que hay que comprar productos maravillosos y hacer dietas o ejercicios para mantener la figura.

quiero ser flaca

Bombardeo publicitario sobre la figura ideal

  Además, desde niños vamos creciendo con el prototipo de lo que debe ser la belleza, según dictan los medios.

Pero, alguien se ha preguntado alguna vez, si realmente, ¿los gordos  quieren ser obesos? La experiencia me dice que NO. Realicen, o no, dietas, puedo asegurarles que nadie quiere estar obeso.  Primero, porque la salud física y emocional se puede afectar. En segundo lugar, es difícil encontrar ropa bonita y que luzca bien.  Además, está lo peor de ser gordo: “la cantaleta” de la gente.

Te dicen: “Te estás poniendo gordito o gordita…, tan linda que tienes la carita…, hay si bajaras unas libritas…”. Los diminutivos suelen ser parte importante de esa conversación.  Sin embargo, van acompañados de recomendaciones tales como:  el tipo de comidas que debes comer, cuánto tiempo de ejercicios debes hacer, entre otras. Entonces, te sugieren las dietas de: la toronja, la de las sopas, la de las proteínas, las de las 900 calorías; programas como “weight watcher”, “Atkins”, “South Beach”, “Jenny Craig”, la operación bariátrica y muchos más. Eso sin contar las pastillas milagrosas y las batidas maravillosas.

No importa a quién te encuentres: familiar, amigo, conocido y hasta un extraño en la fila del banco o el supermercado, te va a decir lo qué debes hacer para bajar de peso.  Y con todo el respeto a estos profesionales; tal parece que ¡todo el mundo es nutricionista y entrenador personal!

Aún no he llegado a la parte motivacional.  “Todo es cuestión de fuerza de voluntad, si te lo propones lo vas a lograr”, son algunas de las frases que vas a escuchar.  Sin que me quede nada por dentro, claro que sí, cualquier dieta con un poco de fuerza de voluntad funciona, pero ¿por cuánto tiempo o después de invertir qué cantidad de dinero? 

Lo cierto es que no soy nutricionista, ni doctora, ni tengo ningún programa para bajar de peso, pero he seguido muchas dietas y visitado varios profesionales de la salud.   Ciertamente, se puede bajar de peso, pero hay que desembolsar bastante dinero.  Ningún plan médico en este País quiere aceptar que la obesidad es un problema de salud, que no es suficiente con hacer dietas o tomar pastillas mágicas porque cada problema es distinto, que claramente debe ser tratado por un profesional de la salud.

Entonces, el problema de la obesidad en Puerto Rico tiene dos soluciones.  Las personas consiguen el dinero para poder tratarlo individualmente, o los planes médicos aceptan la gordura como una enfermedad, y ofrecen el tratamiento necesario.

Unos comen por ansiedad, otros engordan por el mal funcionamiento del metabolismo, y algunos padecen de enfermedades que los llevan a la obesidad.  Aunque podemos  ser felices, tener una autoestima saludable y aprender a vivir con la gordura, tenemos derecho a  una mejor calidad de vida y a estar saludables. Parece un chiste, pero no lo es.  Y no es cuestión sólo de dietas o ejercicios.  ¡Hay que tener dinero! Cuando vas al supermercado, ¿no te has dado cuenta de que la comida saludable es más cara que la comida chatarra? Cualquiera de los programas que desees realizar para bajar de peso, requieren más que fuerza de voluntad o dedicación, tienes que hacer una inversión económica. Todo sea por la salud, pero para ser flaco hay que tener dinero o un buen metabolismo.

Puedes leer y dejar tu comentario en las entradas que completan esta serie:

¡A dieta toda la vida!

Tras el cuerpo perfecto

Una obsesión contraria a la corriente

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