Escuchaba recientemente un programa de televisión donde tocaban el tema de las cosas que hay que hacer antes de que lleguen los hijos. Me llamó la atención, pero quise añadirle a la reflexión, qué hacer después que se van.
Por lo general, las parejas tienden a planificar la llegada de los bebés. Piensan en la economía del hogar, en el cuido del bebé si ambos trabajan, quiénes serán los padrinos [una gran responsabilidad], dónde estudiarán, y tantas otras cosas.
Sin embargo, son pocas las parejas que planifican la vida después que los hijos abandonan el hogar [el conocido síndrome del nido vacío]. Entonces, creo que es importante pensar en ambos escenarios.
Tengo muchos sobrinos, unos de sangre y otros adoptados por ser hijos de mis amigas. Entonces, el tema de la maternidad es algo constante en las conversaciones. Yo he tenido la oportunidad de ser la madrina, tía y segunda madre de uno de mis sobrinos, claro con el permiso de mi hermana. Así que también participo de las conversaciones. Además, creo que mis puntos pudieran ser más objetivos porque veo el escenario desde afuera.
Por lo tanto, sé que has escuchado la frase: “los hijos te cambian la vida”. Y hay que hacer los ajustes necesarios para poder disfrutar una etapa tan hermosa. No obstante, lo que hagamos antes de que lleguen puede ser fundamental para que la etapa de la maternidad y la paternidad se goce a plenitud.
Puede que ya las conozcas, pero este es un repaso para que no lo olvides y si tienes alguna otra la puedes añadir en la parte de comentarios. Tampoco pretendo establecer que debe ser en ese orden y que todas las parejas tienen que hacerlo. Cada matrimonio es distinto y puede manejar las vivencias que se enumeran a continuación con o sin hijos.
Antes de que lleguen los niños
1. Disfrutar la etapa de pareja
- Viajar a los lugares más lejos que puedas
- Divertirse lo suficiente, en cosas triviales, ir al cine, a caminar por el Viejo San Juan, dar una vuelta por Piñones, visitar a los amigos
- Conversar
- Tener intimidad sexual frecuentemente
- Escaparse los fines de semana sin rumbo
2. Realizarse académicamente, estudiar lo que siempre soñaste.
3. Obtener el éxito profesional, arriesgarte a emprender retos y lograr el negocio o el puesto de tu vida.
4. Comprar eso que tanto quieres y que tal vez no lo necesitas, consentirte en algún caprichito.
5. Dormir todo lo que puedas, especialmente durante las vacaciones ylos fines de semana.
6. Ir de compras todo un día sin remordimientos.
7. Cocinar si quieres y sino comerte un sandwich o comer fuera del hogar.
8. Comer en un restaurante bien costoso todas las veces que puedas.
9. Finalmente, y no menos importante, aprovechar todos los retiros y actividades espirituales para fortalecer tu matrimonio.
No quiere decir que cuando tengas tus niños no podrás hacer las cosas antes mencionadas, pero si lo haces antes tendrás un poco más de libertad y menos responsabilidades en qué pensar mientras disfrutas. Entonces, luego podrás dedicarle el tiempo que tus hijos requieren, viajar en familia principalmente a los lugares donde los chicos quieren ir, que por lo general son los parques de diversiones.
Después que se van los hijos
1. Volver a viajar a donde quieras y tener todas las lunas de miel que puedas sin pensar en que te están esperando en casa.
2. Dormir, dormir y dormir.
3. Disfrutar a los nietos, pero sin tenerlos como una responsabilidad.
4. Hacer obras sociales como pareja, ayudar a causas que los apasionen, sin pensar en el pago del colegio o la universidad de los chicos.
5. Planificar los años que vienen, de manera que siempre encuentren nuevas cosas que hacer.
6. Atender asuntos que dejaron pendientes, ya sea a nivel personal, académico o profesional, nunca es tarde para comenzar.
7. Tener esos pasatiempos que tanto disfrutas sin mirar el reloj.
8. Reencontrarse como matrimonio y encender nuevamente la llama del amor.
De nuevo, no es que esas cosas no las puedas hacer cuando tengas tus hijos en crecimiento, pero seguro que sin ellos en el hogar podrás tener más libertar para gozarlas. Finalmente, lo importante no es lo que hagas antes o después de tener tus hijos, lo realmente fundamental es disfrutar cada etapa de la vida, sin adelantarse a lo próximo y sin lamentarte por lo que no fue.




