El deseo de ser madre, recuperar la salud y mejorar el autoestima, son algunas de las razones que llevan a una mujer a realizarse una operación bariátrica. A pesar de los años que lleva esa práctica, y el éxito que ha tenido en miles de pacientes, todavía hay muchos mitos y miedos en la sociedad. Sin embargo, dos mujeres que les quiero presentar, Jessica Robles y Yadira Negrón, son ejemplo de que no se puede vivir con los temores de la gente, hay que luchar hasta alcanzar cada sueño.
Jessica quería tener hijos y la obesidad sumada a otras condiciones de salud no se lo permitía. “Me sentía presa en mi propio cuerpo. Mido 5’3 y pesaba 360 libras. Algo tan sencillo y natural de un ser humano como caminar era un reto para mí”, expresó. El 2 de junio de 2009 comenzó su nueva vida, pero a las 16 semanas de su operación se llevó una sorpresa, estaba embarazada. Previo a la operación se hizo análisis que habían resultado negativos. De acuerdo con los especialistas, una mujer no puede quedar embarazada hasta un año y medio o dos años después de la operación.
Jessica notó que desde la cirugía todo le daba nauseas. “Todo me apestaba,
aunque no lo creas, hasta los anuncios en el televisor me apestaban y me hacían vomitar”, confesó. Una de sus amigas le insistía que se hiciera la prueba de embarazo y, tanta fue la insistencia, que accedió. El resultado dio positivo. Incrédula fue al ginecólogo, que le hizo un sonograma y confirmó que tenía 18 semanas de gestación, o sea, estaba embarazada desde antes de la operación. La bariatra, por su experiencia médica, le dijo que no se ilusionara con el embarazo, pues entendía que no se iba a lograr, pero donde la ciencia termina es que Dios comienza a obrar. Hubo dos ángeles que creyeron que el milagro era posible. El ginecólogo la refirió a un perinatólogo y entre los dos le ayudaron a salvar su embarazo. “Tuve que cambiar mis dietas, pues tenía que consumir más calorías y comía cada hora”, relató sobre su vivencia. Además, la cantidad de vitaminas que debía ingerir era el doble porque ttomaba las que necesitan los pacientes bariátricos más las prenatales.
Su sueño de rebajar no se detuvo, durante el embarazo rebajó 100 libras. Finalizó su estado de gestación con la llegada de una niña que nació completamente saludable. Luego del embarazo rebajó 100 libras más. La niña tiene un año y medio, y “es la luz de mis ojos”.
Jessica logró dos metas muy importantes para ella y se ha mantenido. “No me arrepiento en ningún momento de haberme operado. De no haber sido así, el embarazo hubiese sido de alto riesgo y quizás ninguna de lasdos hubiésemos sobrevivido”, indicó. “Ahora puedo correr con la niña sin cansarme, llevo una vida más feliz y más completa, pues soy libre”, finalizó Jessica.
Por su parte, Yadira Negrón se operó hace 3 años, con las mismas motivaciones que Jessica. De 406 libras bajó a 222. Un año y medio después de la operación llegó la bendición que esperaba, también quedó embarazada. “Mi ginecólogo quedó asombrado, él me había dicho que se me haría casi imposible quedar embarazada por tantos años siendo obesa mórbida y todos los problemas que tuve”, compartió. La emoción que sintió fue indescriptible. “Cuando abrí aquel sobre de laboratorio, mi corazón se me quiso salir del pecho”, relató. Al llamar a su esposo para darle la noticia compartieron “lágrimas de felicidad”.
El proceso de gestación fue distinto al de Jessica. “Debo admitir, de todo corazón, que no lleve dieta, todos me complacían y me descuidé muchísimo, aumenté más de 50 libras”, confesó. Los primeros cuatro meses de embarazo fueron complicados, ya que su sangre era factor negativo y el bebé salió factor positivo. “Tuve síntomas de aborto hasta que fue encontrada la causa y con una vacuna me lo controlaron, después de eso, fue hermoso (el embarazo), me lo disfrute al máximo”, dijo Yadira, quien también tuvo una niña saludable. Luego del parto comenzó a rebajar y ya le faltaban 15 libras cuando su vida dio otro giro y su historia cambió. A los nueve meses de haber dado a luz comenzó a sentir síntomas similares a su primer embarazo y no se equivocó, al momento de la redacción de este artículo, tiene varios meses embarazo. Desde la operación el reto mayor que ha tenido es mantener el peso y aunque admite que no es fácil, “pero no me quejo porque para mí esto ha sido un milagro tras otro”.
Yadira dice que “la cirugía bariátrica es un cambio del cielo a la tierra en la vida de una persona y ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida porque gracias a ella hoy día he cumplido el mayor de mis sueños, ser madre”, expresó. Esta joven mujer sigue enfocada en su meta y vive con la emoción de verse, mientras pasa el tiempo, en ropa de tallas más pequeñas. “Es un sacrificio, pero vale la pena”, concluyó.
Las vidas de estas mujeres tienen historias distintas, un mismo sueño y un final feliz.
Nota de la editora: Agradezco a Jessica y Yadira el que hayan compartido su historia. Este es el primer artículo sobre vidas transformadas gracias a la bariátrica.








