Los sentimientos de Leticia se debatían en una lucha, las emociones se mezclaban, por un lado estaba feliz con el logro de su amado, por el otro, pensaba en todo lo que había luchado para alcanzar sus metas. Irse con Joel era renunciar a todo lo que tanto trabajo le había costado y le producía felicidad. Además, estaba su madre, que no tenía a nadie que fuera por ella y Chile quedaba muy lejos como para visitarla con frecuencia.
Joel ya lo había decidido, así que tomó el vuelo hacia Chile esperando que Leticia cambiara de idea y se fuera con él, pero pasaron los años y no sucedió. Con el pasar del tiempo se fue perdiendo la comunicación y se enfrió el amor.
Leticia vivía con la ilusión de volver a verlo, pero aún le dolía pensar que él hubiera decidido irse sin consultarle previamente su decisión. Mientras tanto, su vida profesional estaba cada vez mejor. El periódico había crecido mucho, su trabajo era reconocido con los principales premios del gremio periodístico.
La vida había seguido su rumbo. Era lunes, habían muchos planes para la semana. De momento sonó la extensión de su oficina. Era el director de Recursos Humanos que quería verla. Era rara una llamada así, pero no tenía opciones.
- Saludos, Sr. Torres
- Pasa Leticia, siéntate.
- ¡Gracias! Usted dirá.
- Esto es bien sencillo Leticia. Hace tiempo que no tomas vacaciones, tienes 40 días acumulados y necesito que te tomes por lo menos 20 días laborables.
- ¡Tantos días de vacaciones…! - exclamó - Bueno, si no hay opción, así será.
Mil ideas cruzaron por su mente, ¿sería una señal? Era la oportunidad para hacer ese viaje que tanto había estado analizando. Tenía dos destinos en mente con propósitos distintos, pero en el fondo Leticia sabía que el resultado sería el mismo y tal vez había llegado el momento.
[continuará...]
Esta es la tercera parte del cuento ¿Dónde está el amor?, puedes leer la segunda parte Nada te faltará.












