Sí, una sola palabra determinante, que te obliga a accionar. Ve al espejo, intenta mirarte a los ojos, no quites tu vista, observa profundamente qué te dice tu mirada.
Las preguntas sobran, el análisis también, pero no puedo dejar de hablarte, de decirte que: tienes el potencial y vas a lograr tus sueños. Que eres tú quién te detienes y no busques culpables, ni acuses a las circunstancias que te rodean.
Aunque me contradiga, evitarlo es imposible, te voy a cuestionar: qué quieres hacer con tu vida, hacia dónde te diriges, qué logros has tenido, cuáles han sido tus “fracasos” y tus ilusiones rotas.
Planificar no es suficiente, reconoce que tú no tienes el control, que hay un propósito divino o permisivo, según lo que aceptes. Dios tiene un sueño grande contigo, sus pensamientos son más altos que los tuyos. O sea, no te puedes imaginar lo que tiene preparado para ti. Pero te empeñas en hacer tu voluntad y no la suya. Crees que todo lo sabes, que ya calculaste los riesgos y que tienes opciones si falla lo programado. Cada paso que das tiene una consecuencia, positiva o negativa, según sean tu caminar.
Por qué no te detienes, vas como si alguien te estuviera asediando, huyes de quién no te persigue y vas tras quienes desvian tu destino. Sí, ya lo sé, tienes todo el conocimiento y la experiencia que necesitas para vencer. Sigue pensando así, haz lo que hasta ahora ha sido tu rutina, pero no quieras tener resultados distintos.
No te gusta tu presente, te lamentas del pasado y qué harás con el futuro. A quién tendrás a tu lado. Recuerda que bien lo dice un refrán: “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. Si te rodeas de personas fracasadas, que buscan felicidad en momentos efímeros; que ríen, mas por dentro están llorando, cuál será el resultado. Prefieres estar con ellos a sentir que te rechacen y no formes parte del grupo. Realmente, quieres ser igual a los demás o deseas distinguirte, ser único(a) y diferente.
Hoy puedes hacer un cambio en tu vida, mañana puede ser tarde, así que sé acertivo, sigue el buen camino, el propósito y enfócate.




