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Archivar como 31 diciembre 2009

Al terminar el 2009 no voy a hablar de resoluciones, ni de rituales para despedir el año.  Ya hay muchos escritos, reportajes y reflexiones sobre esos temas.  Tampoco pretendo decirte cuál es la mejor manera para finalizar el mismo, aunque así lo interpretes.

Tal vez parezca fuerte, pero quiero compartir contigo dos opciones al concluir un año, tú decide cuál vas a seguir:  Lamentarte por lo que no lograste o celebrar los éxitos alcanzados.  Contar todos los obstáculos, lágrimas y sufrimientos o cuantificar las pruebas superadas, las alegrías y los momentos de felicidad.  Sufrir por los que no están o disfrutar la vida de los que han llegado por primera vez a ti.

Todos los años que concluyen dejan huellas en nuestras vidas, unas positivas y otras no muy agradables; pero cada una de ellas son las que te ayudan a forjar el caracter, a tomar decisiones y a formular cuál será el próximo plan, reto o meta a seguir. 

No sé cómo ha sido el 2009, pero te animo a que lo concluyas de una manera distinta.  Este año cierra la primera década del siglo 21.  Hace 10 años exactamente, muchos temían porque Y2K podría afectar la informática y otros decían que el mundo se podía acabar.  Pero, no ocurrió ninguna de las anteriores.  Así que, por qué comenzar una nueva década con temores, vamos a recibirla con muchas ilusiones y expectativas.

Has un recuento de cuántas décadas has vivido y cuáles han sido los sucesos más relevantes de tu vida, los positivos y aún los negativos.  Luego analiza cuáles de ellos te impulsaron a tomar decisiones que han resultado en la persona que eres hoy.  Has un inventario de las personas significativas en cada una de esas décadas y las que tal vez te causaron algún dolor.  Agradece a las que te marcaron positivamente y perdona a las que te lastimaron.  Quieras o no, ambas contribuyeron a lograr el ser que eres actualmente.

Yo tuve la dicha de nacer el último año de una década, creo que me vas a calcular la edad, pero no importa.  Mi primera década fue de formación, recibí valores, amor, dirección.  En esos años comencé a desarrollar talentos a inclinarme a ciertos intereses artísticos.  Mi segunda década fue de muchas ilusiones, tomé decisiones en cuanto a mi formación educativa, forjé amistades que aún conservo, viví experiencias de liderato que, sin duda, me ayudaron a ser lo que soy.  Además, tuve grandes maestros y figuras que me animaron, me enseñaron y me motivaron.  Fue en esa década que decidí que escribir sería una gran pasión y no me equivoqué.  Fue la década de sembrar grandes sueños y comenzar a trabajar para alcanzarlos.

Sin embargo, mi tercera década, ésta que concluye, ha sido la de recoger y cosechar lindas realizaciones.  Ocurrieron sucesos trascendentales en mi vida académica, profesional, pero sobre todo en la personal.  Uní mi vida a un hombre maravilloso, compré mi primera casa, he solidificado mi liderazgo y disfruto al compartir con otros lo que he recibido tanto espiritualmente como intelectualmente.  Claro, ya sé, estás pensando que solamente habló de lo positivo.  Pues, he vivido unas cuantas situaciones que me han sacudido, me han llevado a derramar muchas lágrimas, pero gracias a Dios he salido airosa y sé que saldré adelante en las que tengo por resolver.

Ahora, qué puedes hacer para que esta próxima década sea una distinta y muy especial:

Servir – no hay mayor satisfacción que dar de lo que tenemos, ya sea tiempo, conocimiento, y aún económicamente.  Sabes cuántos niños necesitan amor, cuántos ancianos quisieran recibir una visita, cuántos enfermos esperan que los vayan a ver.  Si enumero tanta necesidad no termino, pero busca al menos un proyecto que puedas apoyar.

Amar – decide dar de tu amor a todos sin esperar retribución, siembra amor y cosecharás lo que has sembrado.  El amor exige entrega genuina, tolerancia, aceptación.

Perdonar - ofrece tu perdón a todos los que te han lastimado, no sigas arrastrando con dolores del pasado, libera tu presente y tendrás un futuro mejor.

Soñar – busca nuevos sueños, ve tras ellos.  Más que resoluciones, piensa qué quieres alcanzar antes de que terminen los próximos 10 años y ve trabajando año tras año para lograrlo.  Ese deseo que hay en tu corazón es hora de hacerlo realidad.

Finalmente, y no menos importante, cultiva tu espiritualidad, deja que Dios sea el centro de tu vida y encomienda a Él tu caminar.   Quiero desear para ti las más lindas bendiciones, salud y prosperidad.

Comparte con los lectores cómo has vivido las últimas décadas y algún consejo para comenzar la entrante.

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Tras el cuerpo perfecto

Nota de la autora: Esta es la tercera parte de la serie ¿Gorda o flaca? … ¡el gran dilema!  Te invito a leer las entradas anteriores:  ¡Quiero ser flaca, pero no tengo dinero! y ¡A dieta toda la vida!

Genio y figura hasta la sepultura”… un refrán que evidencia la importancia que tiene para muchos lucir atractivos.  Sin embargo, verse bien para algunos no es suficiente, pues además del vestuario y los accesorios es necesario tener el cuerpo ideal.  Comienza entonces la preocupación por las medidas, la cintura, la cadera, los músculos, la tonificación, y todo lo concerniente a la formación corporal.

La ansiedad crece en ciertas épocas del año, como la Navidad y el verano.  ¿Quién no quiere lucir bien en esas fechas? Definitivamente la apariencia ayuda a mantener una autoestima saludable.  No obstante, hay que estar alertas porque lo que comienza con un deseo inofensivo puede convertirse en un arma de doble filo.  En ocasiones puede llevar a tomar decisiones extremas que pueden causar hasta la muerte.

Las preguntas son: ¿Cuán obsesionado(a) estás con tu cuerpo? ¿Qué estarías dispuesto(a) a hacer para tener el cuerpo ideal?  Una vez analices tus repuestas entonces debes preguntarte,  ¿Cuáles podrían ser los efectos secundarios, las consecuencias de la decisión que tomarás para lograr tu sueño de tener el peso y el cuerpo perfecto?

Para muchos las dietas y los ejercicios no son suficientes, por eso recurren al bisturí.  Distintos procedimientos estéticos son la orden del día entre las personas de mayor recursos económicos.  Aunque hay quiénes no tienen tanto dinero, pero ahorran hasta tener lo suficiente para las intervenciones que les permitirán tener un cuerpo de ensueño. En Puerto Rico, finalmente, algunos planes médicos han comenzado a costear la operación bariátrica, siempre y cuando haya una recomendación médica, y sean pacientes de obesidad mórbida.

Ahora bien, hay muchos que no tienen excusas para hacer dietas y realizarse procedimientos, pero la obsesión por un cuerpo perfecto los lleva hasta la locura.

Jennifer Aniston

¿Quién tiene el cuerpo perfecto? Los medios y la moda tienden a dictar los estereotipos de la belleza, y por ende, lo que implica tener el cuerpo ideal. Sin embargo, los que representan la llamada belleza no necesariamente están conformes con sus cuerpos.  La actriz Jennifer Aniston, la cantante Alejandra Guzmán y la modelo Solange Magnano son vivos ejemplos.

La actriz Jennifer Aniston, a sus 40 años, y con un cuerpo que puede ser la envidia de muchas, ha estado en una constante lucha por tener el cuerpo ideal.  De acuerdo con declaraciones en la prensa, la actriz lloró recientemente al ver unas fotografías en las que supuestamente se veía ”gorda y fea”.

En el pasado, Jennifer Aniston y otras actrices han sido identificadas como famosas que sufren anorexia.  Ni el dinero, ni la fama, ni el éxito han podido superar esa triste realidad.  Porque ninguno de los anteriores puede comprar la autoestima y quitar este trastorno.  El problema es que esa obsesión afecta a la actriz, a los que la rodean y a miles de personas que ven su ejemplo y la imitan.  Solamente observe la fotografía y opine usted si Aniston tiene o no el cuerpo ideal.  Los efectos de los trastornos alimentarios son terribles y pueden llevar a la muerte.

Alejandra Guzmán

Por otro lado, la cantante Alejandra Guzmán tuvo que ser intervenida para remover un material dañino que le fue implantado en los glúteos.  También su vida estuvo en peligro ante la infección que le causó el implante.  Entonces hay que cuestionarse,  ¿vale la pena arriesgar la vida de esa manera?  Ciertamente, las operaciones tienen riesgos y una persona que desea realizarse una intervención de esta naturaleza debe ir recomendada por un médico.  Me atrevería a decir que las cirugías no son un juego, el cuerpo tarde o temprano podría pasar factura por los procedimientos innecesarios.

Solange Magnano

Y si de consecuencias extremas queremos hablar, solamente hay que analizar la muerte reciente de la modelo Solange Magnano, Miss Argentina 1994, quien se sometió a una cirugía para aumentar sus glúteos y perdió su vida.  Es triste ver que personas jóvenes, hermosas y con un futuro por delante concluyan de esa manera.

Entonces, la reflexión es clara, ir tras el cuerpo perfecto no es el problema, siempre y cuando se sigan las recomendaciones médicas y se tomen las medidas correctas.  La situación se puede agravar cuando se convierte en una obsesión y se pone en juego la vida.
Si deseas tener un cuerpo perfecto, busca primero la salud ideal, consulta con tu médico o un profesional de la salud qué es lo más recomendable para ti.  No juegues con tu vida, el cuerpo perfecto tiene mucho que ver con percepción, cómo te ves, y también con el autoestima, si aceptas lo que ves.  Así que si no te gusta cómo te ves actualmente no te desesperes y tomes decisiones a la ligera, piensa bien y trabaja con tu autoestima antes que con el peso.  Cuando te mires en el espejo, comienza por decirte palabras bonitas, elogiar lo bello que hay en ti porque como tú no hay nadie igual, eres especial.
¿Qué piensas sobre el tema, qué recomiendas para tener un cuerpo perfecto? Deja tu comentario y lee las entradas relacionadas.
 
Adjunto los enlaces donde puedes leer las otras entradas de esta serie:

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